El Mercado del Quijote huele, sabe y se siente más alcalaíno que nunca. Cerca de un centenar de comerciantes complutenses se convertirán hoy en unos ciudadanos más del Siglo de Oro y participarán en la gran cita de la Semana Cervantina sacando a la calle sus puestos.
Ayer por la mañana, Javier Moreno no tenía tiempo ni de atender el teléfono. Contrarreloj montaba el puesto que su restaurante, El Gato de tres patas, tendrá en la Plaza de Cervantes durante la celebración del Mercado. Este año se ha unido con el vecino local Gotham para zambullirse en la época de Cervantes y darnos a todos unas buena razones culinarias para pasar por su puesto: migas, empanadillas caseras... Todo regado con vinos de especias y sidra. Con cada consumición, servirán gratis un chupito de hidromiel.
“Estaremos ubicados justo enfrente de la puerta del Casino”, dice Javier. Esa es la zona donde se darán cita muchos de los locales alcalaínos de restauración –una veintena– que participarán en la cita del Quijote.
Y tras llenar el saque, unas compras. Al otro lado de la Plaza, en la calle Cerrajeros, estarán Patricia Negro y Nuria Muñoz. Estas dos alcalaínas, de 31 y 32 años respectivamente, ya tienen preparado su particular puesto de plata y piedras naturales.
Pulseras, collares, pendientes y anillos de plata artesanales, engarzados con piedras naturales de origen indio, serán los protagonistas de su escaparate, que se diferencia de los demás porque es 100% ambulante. “Nosotras no tenemos un local donde vendamos estos productos. Nos los traen directamente de la India y todos los fines de semana vamos a distintos mercados medievales a venderlos”, explican.
Este fin de semana, para su descanso, el mercado será en su propia ciudad. “Llevamos cinco meses visitando ciudades, tanto de la Comunidad de Madrid como de fuera. Hemos estado en Santander, Cuenca, Galicia, Ávila o Zaragoza. Es cansado pero también muy divertido”, apunta Nuria. Y es que la fórmula para que este trabajo sea ameno es que estas dos jóvenes, amigas desde hace tiempo, comenzaron en esto por “hacer algo diferente. Además es una salida para ganar dinero”.
“Me lo propuso Patricia, porque ella lleva cinco años trabajando en el rastro de Madrid”, aclara Nuria, que entre semana trabaja como administrativa. “Según salimos los viernes de trabajar, cogemos los bártulos y nos vamos de viaje”, indica Patricia, que también trabaja de lunes a viernes en una cristalería.
Ella ya es una experta en la venta ambulante y el año pasado participó en el mercado medieval de Alcalá con otro compañero. “Este mercado mueve muchísima gente, pero van más a mirar que a comprar. Lo único que temo es la lluvia que, aunque el año pasado nos respetó, si este fin de semana trae mal tiempo se acaba el mercado”, asegura Patricia.
Asimismo, reconocen que el mercado de Alcalá “impone un poco”, por todo lo que se mueve en él, pero ellas ya tienen su arma secreta preparada para venderlo todo: la actitud positiva. Como también tiene todo listo el equipo de Alimentae. La empresa local, especializada en productos gastronómicos de calidad, ayer ultimaba los preparativos del mostrador de calle que desde esta tarde tienen en la plaza de San Diego. En él, como si de un ejército de caballeros en miniatura se tratara, sus vendedores han dispuesto las botellas escultóricas que han confeccionado con la silueta del Quijote y en las queconservan su preciado licor cervantino.
‘Espíritu del Caballero Don Quijote’ es el nombre que sus artífices –Roberto Fernández, Santiago, Iván, Juan y un Roberto más– han escogido para bautizar a su brebaje. Un néctar que “sabe a almendra garrapiñada, porque queríamos que fuera un producto relacionado con Alcalá”, explican. Y cuyo sabor han logrado tras experimentar con diferentes esencias naturales. Aunque el licor, joya de la corona de los artículos con los que trabajan, ya ha salido a la venta en alguna gran superficie, el Mercado del Quijote será, para ellos, su verdadera presentación pública.
Además, su ubicación en este zoco de los viejos tiempos es tan próxima al Convento de las Clarisas que, quizás, sea ésta la oportunidad de oro que la ocasión les ponga delante para cumplir el deseo de dar a probar el néctar a las verdaderas maestras de las almendras de Alcalá. Junto al licor, los mercaderes de la artesanal e improvisada ‘bodega’ servirán otros combinados rescatados del tiempo presente, pero tocados por el velo encantador del Siglo de Oro. Jugosos tragos que harán más dulce el postre de un festín de época que ya sirve sus primeros platos.
Embrujados por la misma época
El viejo bazar inspira, gusta y crece tanto en número de seguidores, cada vez son más los visitantes que pasan por esta feria de herreros, tejedoras, cuchilleros, ebanistas y pitonisas, como en número de puestos. Pero son más los comerciantes y hosteleros que se dejan llevar por la magia de creerse de un siglo anterior. Así, en otros rincones alejados del Casco Histórico, o próximos a él, también blanden las espadas animados por el clima que se consigue durante estos días.
Un ejemplo de este embrujo se da en la cervecería Amberes (c( Toledo, 2). Durante seis años Juanma tuvo un lugar en el Mercado y aunque este año no tiene presencia directa en el mismo, no renuncia a su viaje en el tiempo. “Como otros años, hemos decorado el local con atrezo de la época”, explica, y desde hoy empieza a lucir el vestuario que tiene reservado para el momento. Con un ‘modelito’ para cada día con el que sorprenderá a la clientela.
Unas veces vestido de Cervantes y otras de Lope, Tenorio o de caballero andante –este último algo “incómodo “para moverse detrás de la barra, apunta– servirá a los comensales las recetas que ha preparado para la ocasión y con las que celebra su II Semana Gastronómica Cervantina. Trufa con morcilla de champiñones o lomo de buey troceado con crema de foie y crujiente de cebolla son sólo dos platos de la larga lista de viandas que el equipo de Amberes ha cocinado para quienes busquen alejarse del bullicio de esta fiesta pero no deseen quedarse sin su billete al pasado.
Del mismo modo el restaurante Campus (C/ Santiago, 15) dejará fluir aromas de antaño en sus dependencias. Dos jóvenes emprendedoras –Marisa y Esther (Decoramestible)– endulzarán la mañana de hoy con galletas artesanas, elaboradas y decoradas por ellas mismas con motivos medievales. A su vez, Carmen-Loungecafé (Boisán) ofrecerá una degustación de migas y tostas por las que Sancho entraría en delirio el domingo a partir de las 13 h. Preparen sus zurrones porque hoy, a las 19 h., los pasajeros están llamados a subirse a este tren. |