Los especialistas sanitarios ya han lanzado diversas campañas para prevenir los posibles riesgos que una mochila cargada en exceso puede provocar sobre la espalda de los niños. Sin embargo, por mucha teoría que pongan sobre la mesa, los padres de los escolares tienen claro que la solución no radica en una simple higiene postural. Con el comienzo del nuevo curso, vuelven a mostrar su preocupación por la “exageración” de libros que llevan sus hijos en las mochilas.
Para Carmen García, madre de una alumna de 11 años del Colegio San Francisco de Asís, el peso que llevan los niños cada día es “tremendo”. “Yo calculo que a veces la mochila pesa unos 10 kg, y en ocasiones incluso más”, denuncia. Asimismo, asegura que su hija “se queja de dolores de espalda sobre todo a la hora de sentarse. Yo sé por experiencia propia que el peso que lleva a la espalda repercute luego en su crecimiento, porque yo también lo he pasado”. Aunque según ella las mochilas ahora están mejor repartidas, siguen teniendo las mismas consecuencias neagtivas. “Tendrían que dejarse los libros en el colegio, no hace falta que se los lleven a casa. Hay editoriales como Santillana que han tenido el detalle de dividir los libros en tres tomos, uno para cada trimestre, y así aligerar el peso de la mochila. Es un detalle que las demás editoriales podrían tener en cuenta”.
Por su parte, Mauri, madre de una niña de 10 años del mismo colegio, apunta que su hija aún no se ha quejado de dolores de espalda. “Lleva la mochila de ruedas, porque no quiero que la lleve a la espalda. Se les deforma con todo el peso que tienen”, señala. Sin embargo, sabe que no le quedará más remedio que dejarla cambiar de mochila cuando pase a secundaria. “Es la moda y cuando son mayores ya no las quieren con ruedas”, se lamenta.
Para María Enríquez y Paloma Martín, ambas madres de dos niñas de 11 años del Colegio Calasanz, cualquiera de las dos mochilas, tanto la que va colgada como la de ruedas, son malas para la espalda. “Mi hija lleva cinco libros diarios, más el archivador, el estuche, el bocadillo, el zumo,... Es mucho peso para ella”, se queja Paloma. Por su parte, María, que también señala los problemas de las mochilas de ruedas a la hora de subir escaleras, indica que sería una buena opción dividir todos los libros en trimestres o poner taquillas en los colegios, una alternativa que algunos centros en España ya han considerado.
Asimismo, según el doctor Héctor Rupérez, jefe de la Unidad de Traumatología y Cirugía Ortopédica de Hospital Quirón Valencia, la correcta elección de la mochila que va a utilizar el niño para transportar el material escolar podría eliminar fácilmente uno de los elementos que produce la sobrecarga de su columna vertebral. Pero no todo radica en escoger una mochila adecuada, sino que también tendremos que tener en cuenta un correcto uso de la misma.
Sobre la elección y el uso correcto de la mochila el especialista recomienda escoger una mochila con hombreras anchas y ajustables; que la mochila no exceda en anchura a la zona donde va ir apoyada, es decir la zona dorsal alta. Además debe ir provista de un ajuste anterior con unas bandas sobre el abdomen y se debe colgar la mochila de los dos tirantes y en la zona dorsal, nunca apoyada en la zona lumbar baja.
A la hora de llenarla, hay que tratar de colocar las cosas de más peso en la zona que vaya a estar más en contacto con la espalda y jamás se debe llevar colgada de un sólo hombro. |