El origen de Microsoft, Apple, HP, Google y Youtube hay que buscarlo en un garaje, y a pesar de este humilde escenario, hoy en día se han convertido en multinacionales que facturan millones de euros y emplean a cientos de miles de personas. Alfa Imaging bien podría convertirse en algo parecido. Aunque ya ha conseguido una empresa que la apadrine (Gate), desde una pequeña nave de la calle Rumanía una modesta plantilla desarrolla una tecnología que ha despertado el interés de la mismísima OTAN.
En noviembre del año pasado, un equipo de Alfa Imaging viajó a Bélgica para exhibir su tecnología ‘made in Spain’, y superó la prueba con éxito. Habían desarrollado unos escáneres corporales que mejoran, y mucho, los ya existentes. A diferencia de los conocidos como ‘rayos X’, las ondas milimétricas pasivas que emplea su dispositivo no emiten radiaciones, no requiere de ninguna cabina especial para su aplicación, no te desnuda a las personas y, lo que es más importante para la organización militar, es capaz de detectar una amenaza a una distancia que supera a la competencia (20 metros).
La clave está en el empleo de cámaras de ondas milimétricas capaces de detectar la energía térmica emitida y reflejada por todos los cuerpos, además de atravesar humo, polvo, niebla, nubes, lluvia, tejidos así como diversos tipos de embalajes.
“Tenemos previsto ir a Kandahar (Afganistán) en noviembre para probar los equipos porque deberán funcionar a temperaturas extremas y también para recibir inputs de todo aquello que necesitan los militares para garantizar la seguridad de las bases militares”, explica Carlos Callejero, director, junto con Naomi Alexander, de Alfa Imaging.
Desde aquel fatídico 11-S y la consecuente Operación Libertad Duradera, la seguridad occidental se derrumbó como un castillo de naipes y de ahí las fuertes medidas de seguridad que ahora sufrimos, por ejemplo, en todos los aeropuertos del mundo. “Este tipo de escáneres también tienen un uso civil”, añade Callejero. “Se podría emplear en todos los aeropuertos de España y garantizaría un filtro importante respecto a la seguridad”. El dispositivo es capaz de detectar una amenaza (pistola, cuchillo, líquido o explosivos) en apenas unos segundos. “Tenemos dos equipos: con un detector, que en tres o cuatro segundos toma una imagen; y con 32 , que captura 8 fotogramas por segundo, es decir, un vídeo en tiempo real”. Si el dispositivo detecta una amenaza, salta una alarma y muestra en qué parte del cuerpo el individuo lleva el objeto sospechoso.
“En estos momentos el precio de este equipo es caro porque todo el proceso es artesanal, pero en el momento en que se pueda fabricar a nivel industrial, nuestro objetivo es competir en precio con el conocido arco de metales”, explica este joven directivo, de 36 años.
De momento, Alfa Imaging está compuesta por 5 ingenieros; el resto, hasta el medio centenar, pertenecen a Gate, una empresa nacional especializada en tecnología electrónica. Y las aplicaciones de esta tecnología milimétrica ‘made in Alcalá’ son múltiples: además del componente de seguridad, tiene un largo recorrido a la hora de llevar a cabo un exhaustivo control de calidad “porque permitiría un examen de los productos no destructivos”; por no hablar del uso médico o la gestión del tráfico en los aeropuertos en condiciones adversas.
Nacida en 2006, Alfa Imaging colabora con la Universidad Politécnica de Madrid, la Pública de Navarra, la Pompeu Fabra y, de forma más puntual, la de Salamanca. Cero, de momento, con la de Alcalá.
Para este físico con máster y doctorado en Inglaterra , la seguridad se ha convertido en una oportunidad de negocio importante, y no descarta que en un futuro vivamos en una especie de ‘Big Brother’ donde, en aras a la protección del bien común, cientos de cámaras vigilen nuestros pasos.
Al malo se le ve venir Uno de los puntos fuertes de la tecnología de Alfa Imaging es que sus escáneres prescinden de la ‘arquitectura de portal’ (arco), permitiendo así la detección a una distancia de entre tres y veinte metros de una posible amenaza, en un entorno de tránsito normal de personas (en la imagen, a la izda., el sujeto se encuentra a 15 metros y porta 4 kg. de explosivos. A la dcha., lo que muestra el escáner). “Nuestros resultados demuestran que las cosas grandes no sólo puedan hacerlas empresas grandes, sino que también aquellas más modestas pueden llegar a hacerlo”, comenta Callejero. |