El colectivo gitano de Alcalá ve con mucha distancia lo que está ocurriendo en Francia, donde el gobierno galo ha expulsado ya a sus países de origen a un millar de romanís de Rumanía y Bulgaría. En la ciudad complutense, donde desde hace varios años no hay asentamientos de personas de etnia gitana, el colectivo no tiene miedo del contagio de tan polémica medida, que está siendo examinada con lupa por las instituciones de la Unión Europea, después de las fuertes críticas provocadas en otras instituciones de ámbito internacional, como la ONU.
“Son medidas que están mal, pero se trata de un caso aislado”, afirmó ayer a Diario de Alcalá, Ramón Fernández Maya, miembro del Colectivo Gitano Los Mayas de Alcalá, que desde hace años trabaja por la plena integración de su pueblo en el municipio complutense.
Fernández es consciente de que el Ejecutivo francés ha actuado contra “los gitanos rumanos que ejercen el chabolismo y que llevan una mala vida”, pero censura la expulsión de “ciudadanos de la Unión Europea. Se trata de una medida completamente absurda”.
“INTEGRADOS”. En cualquier caso, Ramón, que trabaja desde hace 40 años como ferrallista, no cree que se produzca en España el efecto contagio. Fundamentalmente, porque en nuestro país el colectivo gitano está, en general, “plenamente integrado. Y a payos y gitanos nos conviene que así sea”.
El portavoz de Los Mayas, pone como ejemplo Alcalá: “Aquí la integración es del 100%. Los adultos se ganan la vida honradamente y los niños van al colegio. Y la crisis económica no nos afecta especialmente, sino igual que al del resto de la ciudadanía. Hay gitanos que tienen dinero y otros, como yo, que están cobrando los 426 euros de subsidio de desempleo”.
Ramón Fernández no cree que, en general, los alcalaínos sean racistas con los gitanos: “En todo caso, si lo hay, se produce en personas de poca cultura”. Pero cree que, a veces, los gitanos todavía siguen siendo “estereotipados” en los medios de comunicación: “En la televisión suelen aparecer las típicas escenas de hogueras encendidas y gitanos dando palmas. Pero no el médico, el profesor o el abogado gitano”. |