Les pasa cada verano, desde hace años. Los vecinos de la plaza del Jazmín, en el barrio de Copasa, saben que intentar dormir con la ventana abierta en estos meses es harto complicado. Cada día aguantan ruidos hasta la una o las dos de la madrugada: los de los jóvenes que se sientan bajo sus ventanas todos los días de la semana. Para otros vecinos, como los del número 5 de la calle Orquídea, el problema llega cuando se va el buen tiempo y grupos de jóvenes hacen botellón en la puerta de su portal. Tanto que llevan pidiendo desde hace meses al Ayuntamiento que les permitan realizar un cerramiento.
“Este es mi dormitorio, pero con las voces que dan en la plaza aquí no se puede dormir. Ahora que no está mi hija en casa me voy a su habitación, que da al otro lado del bloque”, dice Jacinta González en su piso de la plaza del Jazmín. Los vecinos aguantan desde hace años, cada verano, noches de alboroto que no acaban hasta la una o las dos de la madrugada. Los que producen los ruidos son, la mayoría de las veces, jóvenes que han elegido la plaza como lugar de reunión y para hacer botellón. “Beben, fuman porros aunque haya niños delante, y hasta orinan en la plaza. Antes nos sentábamos aquí por la noche, pero ahora no hay quien se siente en ningún sitio”, se quejan Jesús y Rosario.
RUIDOS EN INVIERNO. Afirman que lo padecen, sobre todo, entre semana, ya que el viernes y el sábado los jóvenes salen del barrio. Y en verano, cuando más gente se sienta en la plaza hasta altas horas de la noche. Pero para otros vecinos, como los del número 5 de la calle Orquídea, es peor el invierno. “Se sientan en el soportal que hay junto al portal y hacen ahí botellón. Es sobre todo cuando hay fútbol: te puedes encontrar aquí a 15 o 20 sentados”, afirma José Miguel Gallego, vicepresidente del bloque. Su comunidad ha llegado a solicitar una licencia de obra para cerrar el soportal, como hicieron los vecinos de otro bloque de la calle, que recibieron hasta pedradas de los jóvenes a los que llamaban la atención.
Marina de la Cruz. |