“Es una zona más tranquila, no hay peleas y la Policía no dice nada”, señala Daniel Barrasa. Él es uno de los jóvenes que ha estado haciendo botellón durante la semana de Ferias en el parque de la Plaza de la Juventud. Aunque lo que para ellos era cómodo para los vecinos ha sido algo “horrible”. Muchos no han podido dormir por las noches y se quejan de la basura que se dejaba en las calles.
Ya ha acabado la Feria, aunque algunos vecinos aún no han podido olvidar la semana que han pasado. Y no precisamente por la diversión de la fiesta. Son los que viven en la Plaza de la Juventud y alrededores que, acostumbrados al ruido habitual que se genera en el recinto ferial, este año han tenido que soportar también los botellones que se han celebrado a diario en el parque de la citada plaza.
“Ha sido criminal”, relataba Pilar Carrasco, vecina de Alameda, 23. “La gente se tiraba en los jardines de los soportales a las 6 de la mañana. Hemos estado nueve días sin dormir”, denuncia. Asimismo, asegura que este año había más gente que el anterior haciendo botellón en este lugar. Algo que corroboran otros vecinos de la zona. “Había días, sobre todo los fines de semana, que no cabía ni un alfiler en el parque”, aseguraba otro vecino que no quiso dar su nombre. Por este motivo, hay vecinos que durante esta semana se van de vacaciones.
“Yo prefiero irme fuera porque simplemente con el ruido de la Feria no se puede dormir. Lo que veo fatal es la suciedad que han dejado este año. Yo vine el último fin de semana y la calle estaba llena de basura”, apuntaba otro señor. Y es que aunque los servicios de limpieza se han encargado de limpiar esta zona a fondo, ayer por la mañana quedaban aún restos de pequeños cristales en el parque.
Para otros vecinos, sin embargo, es algo normal. “Estamos en fiestas y hay que comprenderlo”, apuntaba Aldo. 'MÁS BARATO' A parte de la ‘comodidad’ del botellón, ya que, según ellos, la Policía no les dice nada, beber en la calle, aseguran, les sale más barato. “El alcohol lo compramos en los supermercados, aunque hay algunos que a última hora lo compran en los chinos que hay en la esquina”, apunta Daniel, de 19 años. Un establecimiento que según los vecinos de la zona registraba el pasado fin de semana colas “impresionantes” las 00.30 horas.
“El mini en las peñas cuesta unos 8 euros. Si compras una botella de alcohol, que cuesta unos 12 euros, y el refresco, que es 1,50, puedes hacer cinco minis por lo menos”, indica Borja. Por eso, cientos de jóvenes han estado durante toda la semana en el parque de la Plaza de la Juventud haciendo botellón. “Hay gente que no ha entrado ni siquiera a la Feria, porque aquí se está mejor”, explica Daniel. Sin embargo, también reconoce que, como la mayoría, no recoge la basura cuando se va. |