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El 'karaoke' de la vida
Redacción - jueves 19 de agosto de 2010 a las 16:56 horas
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Este sábado se estrena la obra 'karaoke' en el Salón Cervantes, una comedia ácida y amarga para reirse de uno mismo.

 

¿Quién no se ha subido nunca a cantar en un karaoke? Ya haya sido de risas con los amigos, con alguna copa de más para perder la vergüenza, o con alguna copa de menos para no perderse en las entonaciones. Así, como la vida misma, se presenta esta obra de teatro de Juan Luis Iborra y Antonio Albert, que cuenta con un gran cartel de actores como Juanjo Artero, Ángel Pardo, Neus Asensi y Elisa Matilla, y donde cada uno de ellos va a descargar en el ‘karaoke’ todas sus tristezas, alegrías, y miserias, que sólo se ven aliviadas cuando cada uno entona su canción.

 

Una de las protagonistas es Elisa Matilla, que interpreta a Estrella, una mujer que ha sido abandonada por un chino que la ha dejado sin nada más que una hipoteca, varias letras sin pagar, y unas 200 cajas de regalo de un todo a cien. Ante ese panorama, no le quedará más remedio que intentar venderlas mientras se evade un poco de todo en el Karaoke.

 

Así, entre cajas chinas, canciones y risas, charló con este periódico, mostrándose ilusionada con empezar la obra y porque todo vaya bien.

 

- ¿Cómo se encuentra?

- Fenomenal, porque llevamos bastante tiempo preparando esta obra, seguimos parte del equipo, como Ángel Pardo, y además, que es la cuarta o quinta vez que actúo en Alcalá, y es un sitio siempre muy bonito para volver…

 

- Y además de estreno…

- Por eso estoy deseando que llegue el sábado. Además, morbosamente, porque los nervios son tan tremendos, y lo pasamos tan mal antes de empezar, que hay muchas ganas ya de ver la reacción del público.

 

- Pero, el día del estreno, hay dos pases de la función, ¿es la misma sensación la primera vez que la segunda?

- Nunca es la misma sensación, porque la primera vez que te enfrentas al público, todos esos nervios que tienes se pasan, se quedan ahí, en suspense, pero con mucha más calma.

 

- Y bueno, dígame, ¿qué es el ‘karaoke’?

- Pues es un bar. Bueno, el sótano de un bar, que es peor, donde la gente va a cantar, y donde se van sucediendo una serie de historias entre los personajes, que necesitan de ese momento de ‘karaoke’ para hacer de su vida un poco más alegre. Para sentirse vivos. Además, el decorado de la obra está genial, porque es como un karaoke de verdad, e incluso la gente que venga a ver la función puede subirse a cantar si quiere.

 

- O sea, que si voy a ver la obra y me apetece, puedo cantarme una de Nino Bravo…

- O de lo que sea... Cuando entras, hay una lista, te apuntas, y mientras te tomas algo puedes cantar una canción como si de un karaoke normal se tratase. Se puede subir la gente hasta que comience la función. Ha sido una iniciativa que esperemos que le guste mucho al público, porque es un gran modo de interactuar con ellos.


- Es que al final son ellos los que deciden…

- Claro claro. Al igual que en el cine es la taquilla, o en la televisión las audiencias, en el teatro son ellos. Y en cada actuación mandan los que están esa noche, no otra, y nosotros vivimos de sus risas, de sus ganas y eso te llena cuando hay veces que cuando termina la obra parece que han pasado sólo diez minutos de lo bien que te lo has pasado actuando.

 

- O que se te haga eterno…

- También, pero eso depende mucho del público, porque puede que un día estés muy cansado, sin ganas, pero es tan fuerte la adrenalina que se desprende que si ellos están disfrutando, tú haces lo mismo.

 

- ‘Karaoke’ es una comedia ácida y amarga, ¿viene bien para aprender a reirse de uno mismo?

- Es que es para eso. En general tenemos mucha costumbre de reirnos de los otros, y lo bueno es mirarse un poco el ombligo y reirse de uno mismo. En ‘karaoke’ los personajes son cercanos, porque puedes señalar con el dedo y verte reflejado en uno de ellos, y esa es la gracia del asunto, que las risas de los actores, son también las risas del público.


- Dice el guión de Karaoke, que los personajes viven por inercia, ¿cree que en la vida esto es una práctica más común de lo que debiera?

- Nos paramos muy poco a pensar en lo que realmente queremos y por amor, porque consideran que tienen alguna tara o carencia en la vida, son personas que están mermadas. Y por eso los personajes van al ´karaoke’, porque la canción es lo que te sana, porque el karaoke es el psicólogo de los pobres.

 

- Al final todos tenemos nuestro karaoke particular…

- El karaoke puede ser cualquier sitio, y ya lo decía La Cabra Mecánica en una canción, que es la falta de amor la que llena los bares, y de eso se trata, pero con la particularidad de que en el karaoke estás más expuesto a la gente que en un bar, porque todas las miradas están puestas en ti.

 

- Y en ese karaoke, ¿cuál es su canción?

- Una alegre. En un mundo nuevo, de Karina. En ese mundo en que tus sueños se hacen realidad…


- Sí, porque la vida de Estrella, su personaje, no es que haya cumplido todos los suyos…

- La verdad es que no, porque hijo, tener que vender 5.000 cajas de un todo a cien….es muy duro (risas). Lo cierto es que mi personaje se parece muy poco a mí. Ella canta Karina, y si yo tuviera que salir a cantar elegiría una de María Isabel, porque a mí no me importaría ponerme en ridículo a mí misma cantando.

 

- O sea, que usted suele ir a karaokes…

- Muchas veces. Precisamente un día, en uno, surgió la idea de hacer la obra. Estábamos varios amigos, entre ellos el director de la obra, Juan Luis Iborra y decidimos que había que hacer algo, porque después de tantas anécdotas, y tantos ratos y momentos, creímos que había muchas cosas que contar.


- ¿Tiene muchas historias que contar ahí?

- Pues alguna… Pienso que lo que pasa ahí son retales de la vida, en los que normalmente no te paras, pasas de largo, o te pararías cinco minutos, pero un día te paras y cuentas una historia que transcurre en todo un año con las cuatro estaciones, con los constantes cambios de ánimo, y con su punto de drama, que es al final lo que lleva a la risa también.


- ¿Cuánta importancia tiene darle a la vida poca importancia?

- Yo es que soy un poco la madre de todos, pero muchas veces, las personas que menos vueltas le dan a la cabeza, o que menos piensan, son las más felices, mientras que hay otros que por un problema menor ya se preocupan. Al final, es mejor preocuparse de la felicidad inmediata sin pensar en la futura.

 

- Y esa felicidad inmediata, ¿la tendrá el que vaya a ver ‘karaoke’?

- Yo creo que es una comedia diferente a todo lo que conozco y he visto. Y creo que nos ha salido algo muy mágico de donde además puedes llevarte un bonito recuerdo.

 

Borja de Matías


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