Han visto pasar por su librería a miles de alumnos. Médicos que hoy en día ejercen su profesión y que en el pasado necesitaron de sus consejos cuando estudiaban la carrera. Son María Luisa Sánchez y Luis García, expertos ya en manuales técnicos que han acompañado a todas las promociones de Medicina de la UAH desde 1986. Ma Luisa aún recuerda cómo llegó a la facultad. “Fue hace 24 años, cuando aún no se había terminado de reformar el edificio. Por aquel entonces, lo que es hoy la librería era la cafetería, que aún no estaba terminada, por lo que yo montaba todos los días un chiringuito en el pasillo con los principales libros de texto”. Un puesto provisional que no le duró mucho ya que en 1987, un año después, la facultad la ubicó en el local en el que actualmente está y comenzó a trabajar con Luis que, casualmente, tenía un pasado muy en común con ella.
Los dos libreros nacieron en Cádiz y se trasladaron a Barcelona cuando aún eran pequeños. Y fue en la capital condal donde decidieron venir a Alcalá, eso sí, cada uno por su lado. “Yo trabajaba en una libería médica frente al Hospital Clínico de Barcelona. Trasladaron a mi marido aquí por motivos de trabajo y abrí esta librería”, apunta Ma Luisa. Luis, por su parte, trabajaba como interventor en un banco cuando le propusieron trabajar en la librería. “Mi mujer era de Madrid y la idea de dedicarme al mundo del libro me entusiasmó, asique vinimos a Alcalá”, recuerda. Así, con tanto pasado en común y la buena relación que mantienen, no es de extrañar que los alumnos los confundan por un matrimonio, algo que ellos cuentan entre risas.
Unos alumnos con los que dicen conectar muy bien. “Nos piden consejo acerca de los libros que tienen que comprar. Lo cierto es que, en nuestros inicios, el conocimiento de Luisa en libros técnicos fue una ayuda inapreciable”, comenta Luis. Ahora ambos son expertos en la materia. Tienen en su librería alrededor de 3.000 ejemplares no sólo médicos, sino dedicados a las ciencias de la salud: farmacia, biología, fisioterapia, etc. “Aquí vienen alumnos de otras facultades a comprar libros. Lo cierto es que existen muy pocas librerías médicas, y aquí en el campus, además de nosotros, solo está la del politécnico, que se dedica a otras ramas”, explica Luisa.
EXPERTOS. Aunque según ellos no hay que saber de medicina para poder vender este tipo de libros, lo cierto es que a lo largo de los años ambos han ido aprendiendo las asignaturas de cada curso y qué libro es el más apropiado para cada una. “Lo único necesario es saber ubicar los libros dentro de cada especialidad, pero no nos pidas consejo médico porque no te lo sabremos dar”, dice Luis entre risas. “Nosotros abrimos los libros que llegan, los ojeamos y recabamos información entre los comentarios que oímos de los expertos para luego poder recomendarlos”. “Quizá es en Medicina donde más libros se utilizan y el alumno de primer curso es el mayor comprador”, señala Luis.
Han visto la evolución de los manuales a lo largo de casi un cuarto de siglo, y es que no sólo tienen ejemplares para los alumnos, sino que también venden libros de especialidad técnica para profesores y profesionales. En cuanto al perfil de los alumnos, son los únicos que no han cambiado. “Es una carrera que se hace por vocación o por tradición familiar. Todos los años son iguales, el alumno de primero viene días antes con sus padres a ver qué libros puede comprar. Al cabo de unos años, cuando viene a por libros para preparar el MIR, recordamos la anécdota”, apunta Luis.
La familiaridad y la cercanía que existe en la facultad es lo que más les agrada. Además, al final de curso siempre se viven las mismas situaciones. “Siempre hay algún alumno remolón que viene dos días antes del examen a por un tomo enorme”, asegura Luis entre risas. Libros que, dice, se ven amenazados por Internet y por los nuevos formatos electrónicos.
Laura Arribas. |