Alcalá de Henares • El Corredor • Empresas
Pillados ‘in fraganti’
Yolanda Bernad - miércoles 16 de junio de 2010 a las 10:11 horas
Bookmark and Share
 

Absentismo laboral injustificado, morosidad, espionaje industrial... La crisis sienta muy bien a los detectives privados, que han visto cómo su negocio aumenta

 

Fraudes empresariales, siniestros, lesiones fingidas, absentismo falso o infidelidades, no sólo en el ámbito familiar, también en el seno de la compañía ocurren con más frecuencia de la que creemos. De hecho, con la crisis, la demanda de los servicios de un detective privado han aumentado... hasta multiplicar por cinco las investigaciones económicas.

“Las pesquisas en el ámbito familiar han caído bastante. Las peticiones más habituales en estos casos se refieren a infidelidades o control de hijos”, explica Manuel Domínguez, nombre ficticio de un detective con más de quince años de experiencia en Alcalá. Pero la difícil coyuntura económica ha empujado otra pata del negocio, relacionada con fraudes, siniestros y morosidad. “Localizar bienes de personas o empresas que supuestamente no pueden afrontar sus obligaciones de pago están a la orden del día”, explica.

Las infidelidades no sólo se producen en el ámbito familiar, también –“y mucho”, apunta el detective que pide el anonimato– en el ámbito empresarial, tanto de multinacionales como de pequeñas y medianas empresas.

Extorsiones económicas, chantajes o usurpación de la propiedad intelectual son los delitos más comunes que deben investigar los detectives privados. Localizar micrófonos en el lugar del trabajo, realizar barridos electrónicos o detectar virus troyanos con la finalidad  de robar proyectos no son cosas de ciencia ficción. “Hace cinco años las empresas no daban importancia a estas situaciones, pero se están concienciando cada vez más”, comenta.

La realidad puede ser el mejor guión de cualquier película. Para lograr su objetivo, los detectives deben, muchas veces, realizar operaciones de vigilancia desde el vehículo o incluso infiltrarse en el seno de una compañía para detectar un posible fraude. Otra cosa bien distinta son los clichés que todos tenemos a raíz de películas o series de televisión con personajes del estilo Colombo o Conan Doyle: nada de gabardinas ni de gafas oscuras, pero sí mucho tecnología que facilita sobremanera el trabajo de los sabuesos.

“La discreción es fundamental”, apunta Domínguez. “Aunque también es importante la experiencia, la pasión por el trabajo y la dedicación”. Y las mujeres, en este sentido, tienen un currículo espectacular. “Son muy buenas, nadie sospecha de una mujer como detective... aunque lo que peor llevan es la espera en el vehículo”.

La especialización (aseguradoras, bancos y mutuas son clientes habituales de estos servicios) es una baza que juega a favor de este tipo de empresas, así como los idiomas. Nuestro detective particular estudió tres años de criminología en la Universidad Complutense de Madrid, dependiente de la Facultad de Derecho, y cuando le preguntan a qué se dedica, responde “a la seguridad”, a secas.

A pesar de la creciente demanda por este tipo de servicios, en España apenas hay dos mil detectives, “muy pocos en comparación con otros países”. A lo que hay que sumar el “intrusismo” que hay en el sector. Y su ‘escaso’ recorrido. “En Estados Unidos, por ejemplo, nadie encuentra un trabajo si no lleva al menos tres cartas de referencia o varios informes acerca del candidato. Aquí eso no ocurre y pocas empresas solicitan una investigación preliminar del futuro trabajador. Eso ahorraría muchos disgustos”.   


Comentarios Sociales



Comentarios

ENVÍA TU OPINIÓN
 
Nombre y Apellidos Correo Electrónico (*) Clave Publicación (*)
Comentario:

Imagen de Verificación:
Escriba el Código:

* Campos Opcionales
 
NOTICIAS MÁS LEIDAS: