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Uribarri: "Es una pena que Daniel Diges cante el segundo"
Redacción - sábado 29 de mayo de 2010 a las 10:28 horas
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Es toda una institución en Eurovisión. Es la voz española del festival europeo de la canción y hoy no faltará a su cita.

 

José Luis Uribarri (Ávila, 1936) se desplazó con todo el equipo a Oslo hace una semana y desde allí ha hablado para el DIARIO sobre la candidatura de Daniel Diges.


–A lo largo de toda esta semana ¿cómo ha visto que se ha recibido la propuesta española?


–Todo el mundo en Noruega que me ha hablado de la canción y de Daniel (Diges) me ha hablado bien. Lo que hace falta es que esas buenas sensaciones se den igual en el jurado y el público, que es el 50% de las votaciones.

–Los ‘eurofans' que se han desplazado hasta Oslo dicen que Diges ha destacado por su carisma. ¿Es así?


–Sí. La canción gusta, y aunque en esta edición no he visto ningún ‘bombazo’ con el que desmayarse, su tema es diferente a todos los demás. Y Daniel es un buen cantante. A parte de sus cualidades vocales, su encanto personal, su complicidad con las cámaras y su experiencia en la escena son puntos que suman.

–¿Qué le parece salir segundos?


–Una pena. Para mí, eso es un handicap, porque al público no le da tiempo a ver otras actuaciones con las que poder comparar y emitir su voto. Nadie va a votar desde el principio si sólo ha visto a dos artistas. Yo, en cuanto a los votos de los espectadores, no veo que esto sea una ventaja. Por eso confío Eurovisión a la valoración del jurado de los 39 países participantes.


–¿Quiénes ve como favoritos?


–Personalmente veo que el pulso va estar con los escandinavos y los artistas del Este. Hay que tener en cuenta que el 33% de los participantes viene de estas zonas. Vamos, que del Mediterráneo, pocos. ¡Tú me dirás!


–¿Cómo ha caído el Algo pequeñito entre ellos?


–En España cuando celebranos algo lo hacemos con canciones ligadas a nuestra tradición. Y allí estas celebraciones siempre las hacen con un vals, así que creo que va a gustar. Por otro lado, las referencias que se hacen en la coreografía al ‘Soldadito de plomo’, a la bailarina, al arlequín… son también muy escandinavas. Así es que por ahí... tenemos algo ganado. Va a gustar. Tenemos posibilidades. Pero no quiero ser demasiado optimista.


–Déjese llevar por un momento por la positividad e imagine que ganamos…


–Sería maravilloso comentar el triunfo de España. Sólo he comentado uno aquí, fue en el Teatro Real de Madrid, cuando Massiel nos trajo Eurovisión.


–¿Ha preparado la voz para ese momento? Si sucediera, claro.


–(Risas). No. Pero sería una gran alegría.


–Como veterano, ¿le ha dado algún consejo a Diges?


–Daniel lleva un buen equipo de asesores. Así que no me queda más que animarle. Él es un chico optimista y a pesar de que ese segundo lugar no es una ventaja,está tranquilo.


–¿Cree que existe una canción eurovisiva? Al menos, así es como algunos de los artistas anteriores han definido a sus temas en sus ediciones.


–Para mí no hay una canción eurovisiva. Hay temas buenos y mediocres. Nada más. Además, eso ya pertenece a tiempos muy pasados. Ahora el abanico de estilos es muy amplio.


–¿Ha tenido tiempo de hacer turismo en Oslo?


–Yo sólo he estado en Oslo el año en que participó Antonio Carbonell (1996) con su ¡Ay, qué deseo! Ahora que he vuelto, mi vida se ha resumido en: hotelcabina- vuelta al hotel. Vamos, que me he perdido hasta la reunión con el Embajador…


–Cuéntenos, ¿cómo es por dentro esa cabina de retransmisión?


–Es una sala de un metro y medio por dos metros aproximadamente. Sí (risas), casi un zulo. Hay un total de 48 cabinas y la suerte que tengo es que la mía es central, por lo que tengo buena visión. Para llegar a ella hay una altura de unos 40 peldaños que tienen su cierto peligro. Y aquí paso yo la mayor parte del tiempo viendo ensayos, vídeos... Es mi olbigación. Si quieres hacerlo bien, es así.


–Vamos, que no deja hueco a la improvisación…


–Nada.


–¿Con qué momento se queda de todo este bagaje ‘festivalero’?


–Para mí hay tres. Uno, el de mi primera retransmisión en 1969 desde el Teatro Real de Madrid, cuando Massiel se trajo el festival a España. Otro, el año de Rosa, por lo que supuso con la aparición de OT, el repunte de la audiencia con 14 millones de espectadores y el séptimo puesto que logró. Y el último, por su expectación y morbo, ha sido el año del Chikilucuatre, con cuotas de máxima audiencia.


– Y ya no se pone nervioso...


–No. Ya no me pongo nervioso. Lo único que me preocupa es hacerlo lo mejor posible.

Cristina Martínez


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