Clemente González, ingeniero aeronáutico, preside una de las compañías líderes en el sector del aluminio. Sabe lo que es invertir en I+D+i y los fracasos que a veces conlleva. Contrario, como todos los empresarios, a una subida del IVA, González duda de que el Estado logre la recaudación deseada. En esta entrevista, el empresario repasa los orígenes de la multinacional así como los retos del envase y la crisis económica.
El presidente del grupo visitó el mes pasado la planta que posee en Alcalá, en presencia de la presidenta regional, Esperanza Aguirre, y el alcalde de la ciudad, Bartolomé González.
– ¿Qué hace un ingeniero aeronáutico en un sector como es el de los envases y el aluminio? – Llevo 38 años en el aluminio. Empecé en la antigua Empresa Nacional del Aluminio en Alicante, después trabajé en una multinacional, desempeñando cargos de presidente y consejero, hasta que me independicé. De lo que es el grupo Alibérico, el 5% se hizo del 87 al 90 y el resto, en los últimos 13 años. Empecé de cero, con una secretaria, actuando como departamento comercial de otras multinacionales, y fuimos creciendo, comprando empresas que estaban en mala situación, mejorando las redes comerciales, la organización... y también creando nuevas compañías.
– Hay una anécdota alrededor del incendio de la torre Windsor... – Una de las grandes preocupaciones en edificios de gran altura es la calidad de los materiales desde el punto de vista del fuego. Aquel día estaba viendo arder el edificio Windsor en casa... Nuestras oficinas centrales se encuentran a 100 metros del edificio, en la calle Orense, y me impactó verlo en llamas. Entonces, empecé a darle vueltas a la fabricación de un material ligero, incombustible, reciclable, ecológico, aislante... porque no hay materiales que cumplan todas esas características. Se me ocurrió que, si conseguíamos poner un elemento interior ligero y resistente, sería una solución buena. Pensé que podríamos fabricarlo con espuma de aluminio, que funciona como la espuma del jabón (al aluminio líquido le inyectas aire dentro y fabricas una espuma). Patentamos un producto para fabricar planchas de cerramientos para fachadas de edificios de gran altura. Recorrí medio mundo viendo esta tecnología, y comprobé que no se producía a nivel industrial en ningún sitio. Tras un acuerdo con la Universidad de Berlín, donde, por cierto, había técnicos españoles, entramos en contacto con una fábrica-taller-laboratorio que compramos. Ahí hemos estado invirtiendo tiempo y dinero, pero todavía no hemos conseguido la uniformidad y calidad que queremos. Y el origen de esa idea fue ver cómo ardía el edificio Windsor.
– La emigración del talento nacional es, lamentablemente, una realidad bastante frecuente. – En España se desarrolla mucha ciencia y conocimiento, pero no se aplica la tecnología. Existe un abismo entre la educación, la universidad y el mundo del conocimiento con el de las empresas, los productos y el mercado. Y luego hay otra pata, que es el mundo de la administración. Recuerdo que, cuando hice la carrera, nunca conocí un empresario.
– Una de las patas del negocio del grupo Alibérico es la construcción. ¿Han sufrido el parón del sector? – No mucho porque trabajamos materiales de alta tecnología para edificios singulares; casi el 70% de los que se construyen en España, como son aeropuertos, hospitales, edificios de oficinas, centros comerciales, etc., llevan un producto llamado Larson, cuyo origen etimológico es gallego (lar es casa). Y exportamos la mayor parte de nuestra fabricación. En el conjunto, supera el 50% de volúmenes de ventas en exportaciones y en algunas fábricas del grupo, cerca del 75% va destinado a la exportación.
– El usuario final, ¿es consciente del trabajo que hay detrás de cada envase? – Creo que no. De él dicen que es el mejor vendedor de un producto, el vendedor silencioso... Hoy día se habla mucho de los envases, y lo cierto es que su tecnología está cambiando a pasos agigantados. Mercadona, en este sentido, está revolucionando su filosofía con los cambios de envases. Se está produciendo y se va a producir una gran revolución en esta actividad, y ahí aparecen los materiales, su tecnología y el diseño. Intentando que, con la mínima superficie de envase, se envase el máximo, que sea ligero en transporte y que tenga un efecto barrera para mantener la estabilidad del producto. Y el aluminio juega un papel importante.
– Pero Mercadona decidió suprimir bastantes envases y volver a la venta a granel... – En distribución la venta a granel no existe. El mundo del envase debe cambiar y cumplir varios requisitos: garantizar la calidad y la estabilidad del producto envasado; ser ligero y reciclable; y presentar unas ventajas al usuario final, como su apertura.
– ¿Y cómo serán los envases del futuro? – En esta planta de Alcalá, que vende con la marca comercial Palco, estamos fabricando la próxima generación de envases que serán inteligentes. Aparte de tener una utilización que es el envasado del producto, tendrá un segundo apellido, que será el reclamo publicitario o de marketing con el objeto de atraer al consumidor final. Pero sobre todo tendrá otro apellido que aportará algo más, sobre todo de cara a la durabilidad y estabilidad del producto envasado o de la información y las soluciones prácticas de comodidad de uso. Un envase que, por ejemplo, nos diga que el producto ya está cocinado cuando lo introducimos en el microondas... En definitiva, tendrán nuevas aplicaciones y un papel más activo que pasivo.
– Tiene previsto abrir nuevas plantas próximamente. ¿Alguna en la Comunidad de Madrid? – En primer lugar queremos ampliar esta fábrica. Estamos trabajando 6 días por semana, 24 horas, y queremos aumentar nuestra capacidad de producción. Y no descartamos la posibilidad de comprar alguna empresa europea de envases, a pesar de la crisis.
– Esa ampliación en Alcalá, ¿duplicaría la actual producción? – Incrementaría un 35% la capacidad producción. Al menos, es lo que nos gustaría.
– Alcalá, y el Corredor del Henares, está sufriendo una deslocalización galopante. Así que la posible ampliación de la fábrica es una buena noticia para la ciudad. – Estamos a gusto en Alcalá. Tenemos una posición buena para distribuir en España y exportar a Europa. Desde aquí, llegamos a más de 20 países. Pero hay algo que no termino de entender. Estamos creando puestos de trabajo en Alcalá y tenemos problemas para encontrar candidatos para esos puestos. No hemos encontrado gente joven con formación profesional. En este momento, estamos en selección de administrativo con dos idiomas y no se presentan. Estoy asombrado de cómo un país, con más de 4 millones de parados, sacamos propuestas de selección que apenas pueden cubrirse. La formación de la gente del desempleo no cumple los requisitos de la demanda que puede haber de trabajo. Y eso es muy triste.
– Las administraciones, ¿remueven obstáculos a las empresas o más bien los crean? – La Comunidad de Madrid, en la relación y cercanía con las empresas, es una referencia. A veces, la diferencia entre las Comunidades Autónomas está haciendo muy difícil hacer una política de crecimiento coordinada en el país. Es mas fácil tener una fábrica en Francia, otra en España y otra en Alemania que tenerla en tres comunidades autónomas distintas.
– Y de lo mejor a lo peor, la subida del IVA para el mes de julio. ¿Repercutirán esos precios en los productos de la alimentación? – No lo sé, nosotros no vendemos al consumidor final, pero tendremos que subir el IVA, a pesar de estar en contra de la medida. Creo que perjudicará la competitividad de las empresas y provocará una contracción del consumo.
– Ustedes aplicarán esa subida en los envases, y seguramente el transporte deba hacer lo mismo... Así que, probablemente, en algunos productos no estemos hablando de una subida de dos puntos porcentuales sino de un suma y sigue... – Aunque somos de los países que menos IVA tenemos de Europa, creo que no es el momento de incrementarlo. El consumo se va a retraer y la recaudación no va a ser mayor.
– Además de presidir Alibérico, también es el presidente de Adefam (Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar de Madrid). ¿Cómo se normaliza el traspaso a las generaciones venideras? Recientemente hemos asistido a varios episodios de demandas judiciales y desavenencias... – No creo en el hecho de que la primera generación es la que crea la empresa, la segunda la mantiene y la tercera lo destruye. En la Comunidad de Madrid tenemos empresas de cinco generaciones, lo que pasa es que a veces suceden este tipo de situaciones donde la personalidad del fundador es muy fuerte y no ha dejado transmitir al equipo directivo con el suficiente tiempo. Desde Adefam, lo que más cuidamos son los protocolos familiares para separar familia y gestión. No conozco ninguna empresa donde no discutan los principales accionistas de una compañía. Creo que en las familiares, eso está más trabajado.
– Respecto al alargamiento de la vida laboral, ¿es acertado? – Este tipo de cosas hay que plantarlas con una visión a largo plazo. Mi padre era abogado y permaneció activo hasta los 78 años. El trabajo es algo que dignifica, supone un esfuerzo pero también contiene un componente emocional e intelectual importante.
– Por último. ¿Cree que esto lo arreglamos entre todos? – No tengo muy claro que los que tienen que arreglar esto lo estén logrando. 2010 no va a ser bueno sino difícil. Y me entristece que en este país se está quedando mucha gente por el camino; muchos parados, muchas empresas cerrando... Pero no estoy convencido de que las medidas que se estén tomando vayan en la dirección adecuada. Queda mucho por hacer, lo que hace falta es quitarnos todo el egoísmo que tenemos encima. Si queremos sacar este país adelante, alguien tiene que liderarlo, y sería triste que ese liderazgo tuviera que salir de la sociedad civil. Entiendo que tiene que venir de nuestro gobierno y de nuestros políticos, a quienes hemos delegado esa responsabilidad. Creo que no hemos tocado fondo y lo importante es conocer la realidad en la que nos encontramos para hacer un plan serio de salida. |