Joaquín Londáiz estuvo el pasado viernes en la Feria del Libro firmando ejemplares de su último libro, Crónicas de la Atlántida, con el que se desmarca de la pentalogía de Elliot, que le sirvió para hacerse un hueco en el difícil mercado de la literatura juvenil. –¿Por qué ha decidido escribir sobre la Atlántida? –Es una cosa que siempre ha interesado a todo el mundo. Es un misterio siempre pendiente, y lo he enfocado a la literatura juvenil porque no se ha hecho ningún libro para jóvenes sobre la Atlántida, exceptuando la película de Disney Atlantis. Es una buena forma de dar a conocer este continente perdido. –Un cebo para atraer a los lectores jóvenes es el de los vámpiros. ¿Hay alguno en su libro? –No hay vampiros dentro de la Atlántida. Es una forma de desmarcarme de lo que está vendiendo tanto. Esto es para el que quiera otro tipo de fantasía. –¿Resulta complicado hacerse un hueco en las estanterías de las librerías con una competencia como la de La saga Crepúsculo o Harry Potter? –Es tremenda la competencia. Yo ya me abrí hueco dentro de la literatura con la saga de Elliot, y ahora es una manera de reafirmarme dentro de este panorama. Tengo mis lectores que me siguen a través de las redes sociales: Facebook y Twitter; y tengo mi página web. Me he podido hacer un pequeño hueco en la literatura fantástica juvenil. –¿Quería desmarcarse completamente de las historias de Elliot al escribir Crónicas de la Atlántida? –La de Elliot era una fantasía más palpable. Aquí se traslada a un tipo de fantasía más épica. Tres chavales llegan a un continente desconocido, porque la Atlántida no se conocía, que antiguamente estaba desarrollado tecnológicamente y ahora está en crisis. Los protagonistas ayudarán al continente a salir de esa crisis. –Pero la historia no termina en este libro, promete una segunda parte... –Habrá una segunda parte para cerrar la historia, no quiero hacer algo tan largo como lo de Elliot. Si bien escribí con rapidez aquella pentalogía, no quiero prolongar mucho la historia y demorar el final a los lectores. –¿Queda aparcado el espíritu de Elliot por tanto? –Elliott no está olvidado. En esta misma Feria del Libro se ve que el primer Elliot gusta a los lectores. Es curioso ver cómo un libro con cuatro años en el mercado sigue tirando con mucha fuerza. –¿Habrá una sexta parte de esta saga? –Nunca diré que nunca más escribiré sobre Elliot. De momento no entra en mis planes, pero siempre puedo retomarlo si siento añoranza por esos personajes. Ahora mismo, no. –El hecho de que se establezcan comparaciones entre Elliot y Harry Potter, ambos niños magos, ¿le molesta o es un filón que intenta aprovechar? –Ni me molesta ni lo aprovecho. Creo que es un honor que te comparen con el más grande. Es una saga mundialmente conocida, es el libro más leído de la historia si dejamos de lado La Biblia. No es más que un honor. Siempre digo que son historias completamente distintas. Elliot es un niño mago que aprende magia basada en los elementos, pero las diferencias son muy palpables en las aventuras, sus compañías, –¿En quién busca usted inspiración a la hora de escribir? –Con J.K. Rowling me inspiré mucho; he bebido mucho de Harry Potter. C.J. Lewis, Tolkien… Mucha literatura fantástica y también el thriller americano, con Michael Clayton o John Grisham. –¿Hay en su literatura momentos que hayan sido influidos directamente por vivencias personales? –Creo que sí, de alguna manera sí porque cualquier autor, y cuanto más joven es, dos grandes fuentes de inspiración son las principales: las vivencias y lo que uno ha podido leer. Eso se nota en una primera novela.
Por Agustín Galán. |