En Internet, el término se ha extendido a velocidad de banda ancha por algunos blogs. Ha nacido un nuevo término: chollear. Dícese de buscar las gangas vigentes y así, mantener la cartera llena por muy mal que vengan dadas. Desde restaurantes a tabernas, pasando por peluquerías, gimnasios o bares de copa... ninguno escapa a la fiebre de las ofertas. En algunos casos, por mera supervivencia; en otros, para sacar músculo a su cartera de clientes. El límite: la imaginación.
Basta echar un vistazo a las páginas web para hacerse una idea del fenómeno. En www.cluboferting.com, el internauta puede encontrar desde viajes de última hora (un fin de semana relax por 37 euros) hasta tiendas online de moda que venden vestidos por 10,90 euros.
En el escenario real (y local), la ciudad complutense también aglutina un buen número de ejemplos que permiten consumir sin que el monedero pierda demasiado peso. El sector que más kilos de carne ha echado al asador es la hostelería. Prodigan los carteles de menús anticrisis por doquier, y aunque en muchos casos el beneficio se acerca peligrosamente al coste del servicio, los impulsores de este tipo de prácticas comprueban la rentabilidad de las ofertas.
Las gangas han alcanzado al sector de la peluquería, aunque sin igualar a la promoción de un establecimiento lucense. Belén Bermúdez decidió cortar el pelo gratis a desempleados y sus hijos en tierras gallegas. En Alcalá, Marco Antonio ha diseñado un calendario temático donde los niños, jubilados y parados pagan 7 euros. Y bares de copas que se juegan la cuenta a los dados. Eche un vistazo.
Tres euros para chuparse los dedos A veces las ideas llegan de la manera más simple: después de un sueño, conversando con un grupo de amigos... o viendo la televisión. Éste fue el caso de María Marin, cocinera del bar El Escudo (C/ de la Victoria, 3). “Salió un restaurante que ofertaba menús de comidas a 1 euro, y se lo propuso a nuestro jefe”, comenta su compañera, Mar San Martín, que trabaja tras la barra. El dueño dio el visto bueno y se pusieron manos a la obra... o a la masa. Prepararían menús por 3 euros de lunes a viernes, con dos platos y el postre. Y tras cinco meses de servir viandas a precios irrisorios, el resultado es de lo más exitoso. “Ahora tenemos más clientela, sobre todo universitarios”, comenta Mar. El hecho de estar próximos a la Facultad de Económicas y Empresariales ayuda, y de qué manera. “El menú se cambia cada día y sí, desde luego que la oferta nos sale rentable”.
Aseguran que las raciones son generosas y, para abrir el apetito, el día que visitamos el local servían crema de patata, pollo en salsa, y de postre, yogures, crepes, tarta o fruta (a elegir).
Este establecimiento alcalaíno ha sabido ‘sacar tajada’ a la crisis ideando una oferta sabrosa y muy competitiva. “Antes no dábamos menús”. Y ahora, han llegado a servir hasta 87. “La media son unos 40 ó 45 menús diarios”. Cuesta trabajo imaginarlo dadas las modestas dimensiones del local, pero como diría aquel, la pela es la pela. “Además, la gente que viene aquí no le importa compartir mesas. Come rápido, y se va”. Mar responde a las preguntas mientras llega la clientela fiel y, sin mediar palabra, les sirve el café con leche en vaso o el pincho con la Coca-Cola que suelen tomar. Porque a la hora de desayunar, El Escudo también ‘tira la casa por la ventana’ y los despacha por 1,5 euros. Incluye tostada, croasán o tortilla, más el café, la infusión o el refresco. ¿Alguien da más?
Peluquerías que no se cortan un pelo El sector de la peluquería también se ha subido al carromato de gangas anticrisis y ha optado por ajustar sus precios en aras a captar más cabezas. Es el caso de la peluquería de caballeros Stylo Único (C/ Andrea Doria 6. Loc.A2). Hace un año que su dueño, Marco Antonio Hernández, creó la ‘semana temática’. “Los lunes son el día del niño; los martes del jubilado y los miércoles del parado”, explica. El gancho es el precio: lavado y corte de pelo, 7 euros (9 euros tarifa ‘normal’). “En el barrio hay muchas personas que han perdido sus puestos de trabajo y jubilados. Por eso se nos ocurrió la idea de sacar este tipo de promociones”.
A pesar de que Alcalá se acerca, peligrosamente a las 20.000 personas de desempleados (en el mes de marzo se registraron 18.907), la peluquería de Marco se llena los martes. “El día del jubilado es el que mejor funciona, seguido por el de los niños”. Parece que los parados, a pesar de tenerlo a pelo, pasan por alto el descuento de Stylo Único. No obstante, esta peluquería ha conseguido engordar su cartera de clientes y mantener la de toda la vida.
Para asegurarse de que nadie le toma el pelo, a personas que Marco no conoce suele pedirles que acrediten su situación de desempleo – “de los jubilados, me fío”–, y si alguna persona desconoce la promoción y va el día equivocado, “le mantengo el precio, pero si ya lo sabe, le pido que vuelva el día que corresponde”.
Marco cree haber marcado tendencia en el barrio – “algún cliente me ha comentado que habían seguido mi ejemplo”–, y piensa mantenerla “hasta que la situación mejore”. Los números no mienten, y aunque se trata de precios muy competitivos, al final salen las cuentas. “Los martes puedo hacer más de una veintena de cortes”. “¿Y la gente exige, con y sin oferta? “Por supuesto, el coqueto lo es”, por 7 y por 9 euros.
Ya no hay que sudar para ‘estar cachas’ El culto al cuerpo o la pasión por el deporte ya no va a costarnos un riñón y parte del otro. Los chollos anticrisis han llegado a algunos gimnasios de la ciudad. Es el caso de Wellness Center, que desde noviembre del año pasado, no sólo eliminó el pago de la matrícula a sus futuros clientes (se mantiene para aquellas personas que se apuntan por meses), sino que también rebajaron la cuota mensual a socios que estaban en el paro.
“Teníamos muchos clientes que habían perdido su trabajo y no podían seguir entrenando”, comenta Miguel Mena, dueño del establecimiento. “Así que la única forma que se nos ocurrió para mantener esa clientela, que le gusta el deporte, es bajar la cuota mensual, de 46 a 29,50 euros al mes”. Los únicos requisitos: presentar el ‘justificante’ del desempleo (o una fotocopia), con su DNI; y acudir al gimnasio de 11.30 a 16.30. “Entendemos que estas personas no tienen problemas de horario”.
Mena asegura que, tras la promoción, hubo mucha gente que regresó para machacar sus músculos. “En esta situación tendremos a unas cuarenta personas, de un total de 300”. El empresario reconoce que las tarifas no son rentables –“no podríamos mantenerlas a todo el mundo y por mucho tiempo”– aunque piensan seguir con ella “hasta que dure la crisis”. De momento, se trata de “subsistir”. ¿Y qué dicen los clientes? “Lo agradecen, como no podía ser de otra manera. Sobre todo aquellas personas que les gusta este ambiente y que no ven la cuota del gimnasio como un gasto superfluo”.
Otra de las promociones de Wellness Center son las matrículas indefinidas. “Una vez que alguien se da de alta, nunca más tendrá que volver a pagarla si se va durante un tiempo”. Sudar la gota gorda nunca costó tan poco... por lo menos económicamente.
Juégate la cuenta a los dados La noche también se resiente con la crisis. Y de los grupos de amigos que se hacen fuertes en los pubs bajo el lema ‘no pasarán’ –consistente en formar un círculo y ofrecer resistencia para evitar ser desplazados por el resto de la gente– se ha pasado a la política de promociones y ofertas para animar a la clientela a aquello que le viene dado por su etiqueta: consumir, y cuanto más, mejor. En Alcalá, los pubs han echado dosis de imaginación a su coctelera, y como resultado encontramos ofertas de lo más variopintas en la ciudad.
Por ejemplo, Flamingo Bar (C/ Rico Home, 8) ha sumado, a la hora feliz (de 22.00 a 0.00 horas con cañas a 1 euro y refrescos y tercios Mahou a 1,50 euros) un ‘Juega a los dados’. El local tienta a todo aquel que se atreva a jugarse la cuenta de las copas a los dados. La única condición para salir de rositas del Flamingo Bar sin gastarse un euro: sacar un 7 en la tirada. Si la idea le seduce, pruebe suerte los jueves.
Pero si no se fía del azar y le pirra el rock&roll, puede matar dos pájaros de un tiro en el Rock Night (Paseo de las Moreras, 4). Llevan un tiempo repartiendo talones a sus clientes de los jueves para regalarles una copa o cerveza llegada la quinta ronda. “Tenemos bonocopas y bonobirras. Los repartimos el día más flojillo de la semana y, por cada consumición, sellamos una casilla... así hasta llegar a la cuarta. La quinta corre por nuestra cuenta”, explica Daniel García, el Relaciones Públicas del bar. Este diseñador gráfico fue el ‘impulsor’ de la iniciativa, y según reconoce, con notable éxito. “Los bonocopas funcionan. La gente aguanta más tiempo para aprovecharse de la promoción”. Además, se pueden canjear durante todo el fin de semana. La idea: mantener esta oferta “mientras dure la crisis”. |