Burnout, mobbing, estrés laboral... En la medida en que nuestras expectativas en el trabajo aumentan, se disparan las enfermedades |
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"La Biblia dice que el trabajo es un castigo divino, y creo que entraña bastante verdad”, comenta Alberto Fernández Liria, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá.
Según distintos estudios publicados en España, entre el 7% y el 12% de los españoles tienen una relación patológica con el empleo. “El trabajo puede ser un desencadenante de diversas patologías, y esto es debido al papel que juega, sobre todo, en las sociedades occidentales”, explica. “Antes, el trabajo era un medio de subsistencia, ahora le pedimos más cosas”. Según Liria, los profesionales con más riesgos a la hora de desarrollar algún tipo de enfermedad son profesores, médicos y cooperantes. “Tienen un elevado riesgo de ‘quemarse’ en la medida en que quieren que el trabajo dé sentido a su vida”. A esta lista se pueden añadir aquellos que trabajan de cara al público”.
La clave para comprender el elevado número de enfermedades relacionadas con el entorno laboral tiene que ver con la importancia que adjudicamos al empleo. “El trabajo se ha convertido en un elemento clave en nuestras vidas, y no sólo sirve como medio para ganarse la vida, sino que además le atribuimos otras funciones que sobrepasan el límite de lo estrictamente profesional”. El trabajo sirve como “generador de derechos y también jerarquizador del entramado social; una fuente de significado personal y un entorno para establecer relaciones personales”.
De ahí que el desempleo o las jubilaciones anticipadas sean un caldo de cultivo para sufrir depresiones. ¿Pedimos demasiado a nuestra actividad profesional? ¿Nos estamos equivocando? “El hecho de exigir más no tiene por qué ser erróneo”, comenta, “aunque en bastantes ocasiones nos remiten casos que no tienen que ver con la salud sino con las relaciones laborales”. No es la primera vez ni la última que Liria remite un paciente a una organización sindical en lugar de continuar pasando consultas. “El mobbing, por ejemplo, es una estrategia utilizada por los empresarios para dañar deliberadamente a los trabajadores, y han convertido un problema de relaciones laborales en uno de índole sanitaria. Esto es nefasto”.
Cuando algo no va bien
Burn-out: Síndrome del quemado. Síntomas: cansancio crónico, impotencia, sensación de que el trabajo no termina nunca... Workaholic: O adicto al trabajo. Utilizan su actividad profesional como excusa para no enfrentarse a otros problemas. Esta enfermedad es relativamente nueva y las personas que lo sufren están constantemente agobiadas. Afecta a profesionales de entre 35 y 50 años. Depresiones: La pérdida del puesto de trabajo o incluso la jubilación anticipada puede acabar en una depresión porque, aunque el medio de subsistencia y los derechos están garantizados, la ausencia de trabajo no cumple la función de realización personal. |