A pesar de la crisis y de los más de cuatro millones de parados que pesan como una losa sobre la economía nacional, el Ministerio de Trabajo sigue publicando su listado de Ocupaciones de Difícil Cobertura. En este segundo trimestre del año, aunque han desaparecido de golpe y porrazo trabajos relacionados con la agricultura y ganadería, sigue habiendo hueco para aquellos profesionales relacionados con la medicina, el deporte... y la aeronavegación.
Si bien es cierto que Madrid no aparece como la región con más carencia de un perfil profesional determinado, a nivel nacional se repiten los mismos problemas a la hora de encontrar, por ejemplo, sepultureros. Iván conoce bien el sector funenario. Trabajó en el cementerio municipal durante más de un año y, aunque reconoce que no es agradable ver cómo los familiares sufren en esos momentos, el de enterrador es “un trabajo como cualquier otro”. Se encargaba del mantenimiento y limpieza de las instalaciones, acomodaba los féretros en la sala del velatorio y, posteriormente, los trasladaba para dar a los cuerpos sepultura. “Se cobraba bien y, desgraciadamente, nunca faltaba el trabajo. Es la vida”, asegura.
Además del sector funerario, también hacen falta cubrir puestos en el sanitario. Faltan mé dicos, tanto rurales como especialistas. Azafatas o auxiliar de buque de pasaje o entrenador deportivo completan la lista de los más demandados (ver www.redtrabaja.es).
“El sector de los gimnasios ha evolucionado mucho en los últimos años. Antes prácticamente sólo se ofrecía aerobic como clase colectiva, pero ahora hay step, bodypump, bodycontact... y un sinfín de clases con coreografías distintas”, explica Fernando Gutiérrez, dueño de Gimnasios 2000. Entonces, ¿tienen problemas a la hora de encontrar a un profesional con la formación suficiente para trabajar en sus centros? “Depende. Cualquier persona puede freír un huevo, pero si quieres hacer un plato más elaborado, entonces necesitas a un cocinero”, observa.
Los hay licenciados por la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (INEF), Técnicos en Actividades Fisicas y Animacion Deportiva (TAFAD, un módulo de ciclo superior) o personas en buena forma que han realizado cursos de capacitación profesional (de 300 horas en adelante) para impartir alguna disciplina.
“Cada vez hay más gente que se siente atraída por este trabajo”, comenta David García, instructor de sala Fitness, “así que tampoco es que se nos rifen”. Lo cierto es que el culto al cuerpo cada vez gana más adeptos, y que en la ciudad complutense han proliferado un buen número de gimnasios.
Otra de las ocupaciones de difícil cobertura, según Trabajo, son las azafatas. Sin embargo, existen matices. “Encontrar trabajo como Tripulante de Pasajeros no es tan sencillo”, explica Lorena (nombre ficticio). “Con 30 años, ya eres vieja para la mayoría de las compañías aéreas si quieres cambiar de empresa. Algunos abren el abanico hasta los 35 años, pero siempre piden experiencia”, comenta. La mejor opción es empezar joven (a los 18 años ya se puede trabajar como azafata o auxiliar de cabina) e intentar promocionarse dentro de la empresa. Y no es fácil. Existe mucho contrato basura, con contratos de prácticas eternos –hasta dos años– y que, una vez cumplidos, no son renovados. “Hay otras compañías que te ofrecen un contrato de seis meses, pasas otros seis en la calle, y luego te vuelven a contratar”, explica esta profesional que prefiere guardar el anonimato.
Las pruebas para optar a este de trabajo son: idiomas (inglés), tener una altura mínima (esto depende de cada compañía), pasar un psicotécnico, una prueba de natación y una entrevista personal.
En Madrid, existen veinte perfiles que tienen todas las posibilidades del mundo para encontrar trabajo. Como dice el refrán, nunca es tarde... si hay trabajo.
“Hay que reciclarse continuamente” (David Gutiérrez, Gimnasio Alcalá 2000) David Gutiérrez (35 años) es instructor de sala Fitness y entrenamiento de Gimnasio Alcalá 2000. Lleva tiempo trabajando como instructor deportivo profesional –“me dedico a esto ocho horas diarias”—, y respecto a que los gimnasios se los rifan, dicen que “depende de si eres bueno o no”. “Hay que reciclarse continuamente. Cada año hago un curso largo y luego otros monográficos, de duración más corta”. Resume los requisitos que ha de reunir un monitor en varios capítulos: “debe estar preparado físicamente, tener don de gentes y formarse continuamente porque a los gimnasios acuden personas de todo tipo, con lesiones y necesidades diferentes”. Fernando Gutiérrez, dueño del gimnasio, cree que encontrar con un profesional “no es complicado, aunque sí difícil si se busca a una persona que cumpla todos los requisitos”. Los especialistas más demandados, asegura, son los de step “porque la coreografía debe crearla el instructor y cambiarla constantemente”.
“Sólo hace falta sensibilidad” (Mercedes García, directora Cementerio Jardín) “Nunca ha habido problemas para encontrar personal pero sí es cierto que en alguna ocasión alguno de los candidatos a entrar en la empresa ha declinado la oferta debido a la naturaleza de este trabajo”, asegura Mercedes García. Ella es la directora del Cementerio Jardín de Alcalá, una necrópolis que cuenta actualmente con una plantilla de algo menos de treinta personas entre sepultureros, incineradores y demás personal. Mercedes sabe que se trata de un sector peculiar en el que trabajar pero lo único que se necesita es “tener un poco de sensibilidad para reconfortar a las familias de los fallecidos en esos duros momentos y que se sientan lo más cómodos posibles”. Y es que en un cementerio no sólo trabajan los empleados que proceden a los enterramientos. También es necesario personal en contacto directo con las familias. La media de edad de los trabajadores de esta empresa es joven, entre los 35 y 38 años. “Lo de que el oficio de sepulturero pase de padres a hijos, como una tradición familiar, es algo que ocurría antiguamente, pero ya no. Ahora se ve más como un trabajo fijo, para toda la vida, en el que nunca te va a faltar el trabajo”, asegura Mercedes. Quizá esta estabilidad hace que la mayor parte de la plantilla lleve más de quince años trabajando en la nueva necrópolis complutense. |