Aprender a leer, a escribir, a calcular, a manejar tecnología, a conocer la cultura de la humanidad... y a pensar. |
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Esto último fue lo que defendió el filósofo y ensayista José Antonio Marina (Toledo, 1939) en la conferencia inaugural del XXII Seminario Iberoamericano de Filosofía para Niñas y Niños y Sophia Network 2010 Meeting, celebrada anoche en el salón de actos de la Cisneriana. Esta doble cumbre de profesores y filósofos españoles y extranjeros para debatir la aplicación de la filosofía en la educación, como modo de combatir la exclusión social y la participación cívica democrática; se desarrollará en la Universidad hasta mañana sábado.
Lingüística, científica, numérica, tecnológica, cultural, aprender a aprender, aprender a emprender y habilidad social y ciudadana son las ocho competencias que la Unión Europea ha obligado a introducir en la legislación y los sistemas educativos de los países socios. Y a esa lista Marina considera que hay que unir lo que él ha denominado la “novena competencia: la filosófica”. Según desgranó anoche, aprender a pensar “es fundamental para organizar la vida de los pueblos, consolidar la democracia y fijar los derechos ciudadanos y humanos”.
En ese sentido, el filósofo puso ejemplos de experiencias desarrolladas en escuelas de Primaria de países como Francia o Canadá, con “resultados fantásticos”. Y recalcó la necesidad de estimular, desde edades tempranas y con una inspiración lúdica (“No se trata de explicarles quien era Platón”), el pensamiento crítico, que es, según el autor de Anatomía del miedo, el mejor antídoto “contra el fanatismo, el adoctrinamiento, los integrismos y el encanallamiento”.
Para Marina, las sociedades siempre están amenazadas, “viven en precario”. “Tenemos una enorme capacidad para adaptarnos y acostumbrarnos a nuevas ideas y realidades. Pero eso presenta un gran riesgo: podemos habituarnos fácilmente a lo bueno y noble, pero también a lo vulgar y malo”. ¿Cómo se puede evitar esto último? Pensando y desarrollando una autonomía crítica. Ahí es nada.
Pedro P. Hinojos |