Alcalá de Henares • Actualidad • Sociedad
Discurso Julio R. Naranjo, presidente de Prensa Universal
Redacción - martes 9 de marzo de 2010 a las 21:22 horas
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Buenos días y bienvenidos a Foro Cisneros:

Con la constitución del Foro en el año 2006, pretendimos dotar a nuestro entorno de una entidad que permitiera canalizar la inquietudes políticas, económicas y sociales que, en tanto editores de medios de prensa local en la comunidad de Madrid suponíamos requerían un espacio de reflexión sereno y socialmente implicado en la sociedad. Cuatro años después, creemos que la fórmula, siempre mejorable , desde luego, responde a tal  planteamiento. La nutrida y representativa asistencia de todos ustedes así lo acredita, al igual que la presencia de nuestro invitado D. Ignacio  González, Vicepresidente de la CAM corrobora.

En estos tiempos agitados y convulsos que vivimos, parece más necesario aún si cabe fomentar y potenciar los debates de ideas. Sin miedo a la discrepancia, sin temor al desencuentro, pero siempre desde el respeto a aquel con quien no coincidimos coincidimos, deberán arbitrarse soluciones que, sin ser válidas para todos, sí lo sean para una gran mayoría, siguiendo de este modo el concepto utilitarista de Jeremy Bentham, el de la mayor felicidad para el mayor número. Integrarse en tal búsqueda las divergencias y faltas de acuerdos constituye un reto nada fácil, sin obviar los legítimos y contrarios puntos de vista de los intervinientes en el proceso de la toma de decisiones, pero siempre recordando que ello en ningún caso debiera bloquear cualquier acuerdo posible y necesario en ares del bien común. De no ser así, se produciría aquello que tan acertadamente señaló THOMAS JEFFERSON, al advertir que los fanatismos se ahorcan unos a otros.

No es poco frecuente escuchar que el debate sobre las ideologías ha muerto, y que la política no interesa a casi nadie. Sin embargo, no hace falta más que encender el televisor, leer un periódico ,escuchar la radio, conectarse a internet o participar en una conversación en la calle o en lugar de trabajo para contrastar que, hoy más que nunca, sí  nos interesan y preocupan cuestiones como el paro, la reducción del PIB, el modelo educativo, las políticas económicas y sociales desarrolladas por la Administración en su conjunto, la contratación laboral, el aborto, el sistema de pensiones y el modo en que han de afrontarse las jubilaciones. Todas ellas y otras muchas invitan a la reflexión y a la adopción de una posición personal o a l desempeño de un rol respecto a los mismos.

Corresponde especialmente a los poderes políticos y  a quienes se dedican a  la política  canalizar y articular las medidas necesarias para dar la respuesta, si no mejor, si más acorde al contexto y  al problema que se plantea. En estos casos, conviene tomar una decisión, si es posible la mejor.  El uso de las importantísimas facultades normativas y reguladoras que el ordenamiento jurídico en ellos delega, debiera ir acompañada de una decidida voluntad en su aplicación, voluntad que será aprobada o no en los procesos electorales pertinentes. Quizá convenga recordar aquella máxima de SHAKESPEARE  al señalar que “ Es tiempo de obras y no de palabras. Desciende el pensamiento a las manos”

La grave crisis que padece el sistema que la sociedad se ha dado , acredita una visión ecuménica, como ya SÓCRATES resaltó, siglos antes de la aldea global de Mcluhan ,de nuestro mundo mucho más certera  e implacable de la que no hace tanto tiempo ni siquiera hubiéramos sospechado; ahora, nos  sigue preocupando  y afectando la suerte de nuestro más próximo vecino, pero también nos atañe de manera muy directa cuanto  ocurre más allá de nuestras fronteras.

¿ES momento para abandonarse al pesimismo, a la desesperación? Parece que ha de ser justamente lo contrario. Como reza un PROVERBIO JAPONÉS,

            “ Cuando la marea sube,
                  El barco se eleva”

Agucemos el ingenio, fortalezcamos la voluntad en el querer y en el deber, y actuemos con el estoicismo que SÉNECA propugnaba, recomendando, en la búsqueda de la virtud, una firme intención de alcanzarla con el esfuerzo constante y por medio del trabajo.
El arte de la política y su ejercicio no siempre ha gozado ni goza de la mejor opinión y consideración, sometido como está  a un continuo observatorio. El sistema de “CHECKS AND BALANCES” que los ordenamientos arbitran permite una continua validación de las actuaciones ejecutadas y que incidan directamente sobre el ciudadano. Dignificar tan alta magistratura y responsabilidad debiera ser una constante permanente entre quienes a la cosa pública se dedican, y tal vez convendría invitarles a reflexionar , si es que no lo hacen ya, y ejercer una serena autocrítica  acerca del porqué de tales percepciones extendidas entre la población de manera ya no anecdótica.
No cabe duda de que tal valoración es cualitativa y cuantitativamente injusta, y no deja de ser una especie ampliamente difundida el considerar cuán  capacitados creemos estar para desempeñar tareas, funciones y responsabilidades que ofrecen un alto grado de complejidad. Conviene aquí recordar a la ROCHEFOUCAULD cuando señalaba que
        “ es más fácil parecer digno de los cargos que no se tienen
                Que de los que se ocupan”.
El necesario y permanente escrutinio referido se ve acrecentado por un hecho de imparable crecimiento: la sociedad del conocimiento y de la información , el acceso a ésta en tiempo real, las nuevas tecnologías de la  comunicación, las redes sociales,  han  determinado, no siempre con el acierto que cabría  esperar, el que no baste con que las cosas sean, sino también con que  lo parezcan. Valer y saber mostrarlo es valer por dos.

Aún con todo, las enormes posibilidades y responsabilidades que entraña el gobierno de lo público, la capacidad para crear, desarrollar, atajar y sofocar las desigualdades existentes, con la propensión de establecer una igualdad en la línea de salida para todos cuantos lo quieran y también para quienes lo necesiten, son acreedoras de la  mayor de la consideraciones.
Son muchos los autores, de todas las épocas y de muy variadas condiciones, que han escrito sobre la ciencia de la política. De todos ellos,quizá por la época de la que procede, en un momento histórico en el que el ideal de la República romana se había diluído en una nueva horma de Estado, el Imperio, sería  bueno traer a colación a PLUTARCO, el polígrafo griego que adquirió  posteriormente la ciudadanía  romana,y que en su obra “CONSEJOS POLÍTICOS” traza el perfil de quien hubiere de dedicarse a ello. Así escribe
“Es necesario, en efecto, el que el  político no provoque  tormentas él mismo, pero que no falte  en su puesto una vez han estallado; ni que se perturbe el orden de la ciudad peligrosamente, pero que acuda en su socorro cuando se encuentra en una coyuntura peligrosa y arriesgada”

Pero la actuación política no tiene lugar de una manera individual, sino en una profunda conexión con otros actores de la sociedad civil, que a través de sus múltiples mecanismos, interlocutores y partícipes, permite  suficientes resortes para ello.

Entre aquellos, los MEDIOS DE COMUNICACIÓN han adquirido especial relevancia por su capacidad para difundir y amplificar todo cuánto ocurre sin por ello abandonar su particular opinión en relación a asuntos de toda índole. Cualquier exceso o deformación de la realidad de tales planteamientos, al ser teñidos de un carácter bastardo y espúrio,  ha de ser rechazado de plano, pues con ello se están alterando las reglas del juego. Por otro lado, la experiencia acredita que, con un alto grado de solvencia, la creación ad hoc de medios de comunicación al servicio de tales circunstancias, no es sostenible.

Aclarado este extremo, no sólo es perfectamente lícito, sino absolutamente entendible que la defensa de unas ideas y la difusión de tal punto de vista acompañe a cualquier medio de comunicación, sin que por ello deba sentirse complejo alguno ni tampoco solicitar reiterado plácets a quienes, arrogándose tal equivocada  posición, confundieran la esencia de qué es y para qué sirve la libertad de prensa. Ésta,  como señalara CHATEAUBRIAND es

    “ la palabra en estado de rayo, es la electricidad social. ¿Podéis hacer que deje de existir?. Cuánto mas pretendáis comprimirlo, más violenta  será la explosión”.

La autorregulación, el ponderado enfoque y tratamiento de los hechos, pero también la valentía para opinar y defender una idea, han de ser el centro neurálgico en la actuación de los medios de comunicación.

HENRY DAVID THOREAU decía - parece que sentía poca simpatía por los periodistas-, que el periódico era la Biblia  que todas las mañanas leían millones de personas, pues se encontraba en todos los lugares y que sus editores y directores, a diferencia de los párrocos de la iglesia, eran predicadores por cuyos servicios el lector pagaba una céntimo (hablamos de mediados del XIX). Pero también es cierto que él mismo señalaba que la mente era profanada permanentemente  con el hábito de escuchar trivialidades y que, para evitarlo, el intelecto debería  ser  de  asfalto, con un buen firme, para que las ideas se deslizaran suavemente sobre él. La pluralidad y  la cantidad de medios de comunicación existentes  coadyuvan a tal fin, incluso aunque sólo sea para rechazar una idea. A veces, para saber lo que se quiere,  es preciso conocer antes lo que NO se quiere.

Por ello resulta tranquilizadora la circunstancia de que en el ejercicio de sus funciones  informativas, los mismos sean objeto de la más severa fiscalización por parte de quien realmente es el verdadero protagonista: el lector, oyente y espectador. Las modernas técnicas de medición de audiencias, tiradas y segmentación del mercado y el lugar que en él se ocupa determinan de manera clara si el producto gusta o no, cuestión muy diferente es que ello no implica no de lejos, si por ello es bueno o malo. Los medios de comunicación somos objeto de uno permanente y diaria exposición y validación de lo que hacemos.

Es ésta una exacta noticia que no debiera pasarse por alto, pues con tan sólo no elegir un canal de televisión, comprar un periódico, sintonizar una frecuencia de radio o no comprar un libro en concreto, el asunto queda zanjado. Salvado cuanto prohíbe el Código Penal y el Ordenamiento Jurídico, es así de simple. Conviene recordarlo  frente a aquellos presuntos custodios de la verdad  y del pensamiento único, que en aras de una  defensa de lo que está bien o mal, pretenden  erradicar  a quienes no comparten idénticos pareceres, suplantando   uno de los elementos inherentes al  estatuto jurídico que nos concedimos: el derecho individual a decidir.

Para terminar, antes de la presentación de nuestro brillante invitado, quisiera recordar brevemente el pensamiento de RALPH WALDO EVERSON, de  plena vigencia en nuestros tiempos, en los que el principio de responsabilidad individual , para desde él llegar a otro de responsabilidad colectiva, ha quedado un tanto diluído entre las brumas de la crisis que arrastramos

“Los hombre superficiales creen en la suerte, creen en las circunstancias; era por el nombre de alguien, o porque estaba allí entonces, o fue así y otro día habría sido de otro modo. Los hombres fuertes creen en la causa y el efecto.

Un hombre no entiende que (….) así como trata, es y así parece, no entiende que su hijo es el hijo de sus pensamiento y de sus acciones; la relación y la conexión no están en cierto tiempo y lugar, sino siempre y en todas partes; no hay  miscelánea, exención o anomalía, sino un método e incluso una red, y lo que sale es lo que se puso. Así como somos, obramos y así  como obramos, obran con nosotros; SOMOS CONSTRUCTORES DE NUESTRA FORTUNA”.

Muchas gracias por su atención y bienvenidos a Foro Cisneros.


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