Entró en su negocio, bien informado y trajeado, haciéndose pasar por un técnico del Ayuntamiento; le comunicó a la dependienta que tendrían una inspección una semana más tarde y le hizo comprar dos libros sobre legislación laboral que, según dijo, estaban obligados a tener en la empresa.
La broma les costó 50 euros, y ya ha logrado estafar a al menos dos establecimientos de Alcalá. El Ayuntamiento pide precaución para no caer en el último timo, y advierte que un verdadero técnico municipal nunca pediría dinero. “Iba vestido de traje, bien arreglado, con un papel que parecía oficial... No pensé que me estuviera engañando en ningún momento”, afirma una de las dependientas que cayeron en la trampa de pagar 25 euros por cada uno de los dos textos: uno sobre reglamentación laboral y otro de seguridad e higiene en el trabajo.
Junto a ellos acompañaba dos hojas que parecían oficiales, con membrete de Móstoles, en las que se explicaba la obligación de “tener un ejemplar a disposición del personal” de la empresa, y el precio de cada libro. Y para que a la dependienta no le quedara ningún tipo de duda, el hombre esgrimió información acerca del negocio para justificar su presencia; según el Ayuntamiento, la podría haber conseguido en el Boletín Oficial del Estado.
Tenía unos 45 o 50 años, pelo canoso, ojos claros y voz grave. Y mucho desparpajo, según su víctima. Incluso le pidió hablar con la dueña del negocio, y llegó a hacerlo por teléfono, desde el propio establecimiento, después de que la dependienta la llamara. El hombre se marchó diciendo que siete días más tarde, el martes de la semana próxima, recibirían la visita de un inspector.
Desconfíe Los dos libros contenían auténticos textos oficiales; pero un técnico del Ayuntamiento nunca los entregaría en ese formato, y no cobraría por ellos. En el Ayuntamiento tienen conocimiento de que al falso inspector ya ha logrado estafar a dos establecimientos de Alcalá, y podrían ser más. Y ante la última estafa de moda, en el Consistorio piden desconfiar de cualquier persona que se haga pasar por técnico municipal y que les pida dinero. Más aún si les muestra alguno de estos dos libros.
Marina de la Cruz |