A veces basta con echar un vistazo al auditorio para intuir la temática de una ponencia. Ayer, el Aula Magna de la Facultad de Económicas lo componían mujeres, en la mayoría de los casos mayores de cincuenta años.
Salvo dos honrosas excepciones, el ambiente que se respiraba era femenino. Y con motivo de la Semana de la Mujer, tocaba hablar de igualdad, un tema que sólo parece interesar a una parte de la sociedad. La ponencia corría a cargo de Alicia Kaufmann, socióloga, profesora de la Universidad de Alcalá y defensora acérrima de su género.
Arropada por la edil de Mujer, Amparo Moriche, la catedrática argentina ofreció una conferencia sobre ‘La inteligencia financiera de las mujeres y la brecha salarial’. Sin muchos rodeos, lanzó varias preguntas al auditorio. Como por ejemplo, qué hemos hecho (o no) para merecer esto (tener un menor salario).
“La mujer no sabe negociar”, sentencia. “Nos conformamos con que nos aprueben, peleamos por los demás pero no por nosotras mismas debido a la socialización recibida y nunca nos ponemos en primer lugar”.
Afortunadamente, la situación está cambiando. Y tras la inclusión (y asentamiento) de la mujer en el mercado laboral, “ahora queremos más”. Pero para conseguir la igualdad es necesario derribar barreras “estructurales (de las propias empresas), actitudinales (prejuicios) y de las propias mujeres (muchas van por solitario)”.
Autora de 18 libros y numerosos estudios sobre el rol de la mujer, las directivas y un largo etcétera, compara la relación entre dinero y sexualidad. “El dinero ha sido tradicionalmente manejado por el hombre. Éste parte de la necesidad de conseguirlo, es una especie de indicador de masculinidad. Por el contrario, la mujer parece sentir vergüenza y culpa”.
Kaufmann sabe que sus afirmaciones no son ningún dogma de fe. Por eso pregunta, dialoga, invita a su público a refutar sus argumentos. Y echa mano de sus experiencias personales para apoyar sus argumentaciones. Una persona se interesó en publicar su tesis y le preguntó cuánto dinero quería. “Se lo comenté a Amando de Miguel –el polémico sociólogo–, que era mi director, y me dijo que dejara hablar”. Kaufmann estaba dispuesta a ceder su trabajo gratis, sin embargo, la pregunta le dio qué pensar. Siguió las recomendaciones del sociólogo y consiguió una buena remuneración por su trabajo. “No hay que tener miedo a nada porque sólo tenemos una vida. Debemos ponernos firmes y autovalorarnos, porque nuestro ansia de perfeccionismo nos hace perder muchas oportunidades.” Por eso, a la hora de negociar, recomienda escuchar primero la propuesta.
Hablar de la inteligencia financiera de la mujer invita a preguntarnos si la crisis financiera mundial hubiera sido distinta en el caso de que las mujeres lideraran las entidades bancarias. “No sé si totalmente distinto pero diferente, sí. Al hombre le atrae mucho el riesgo mientras que la mujer siente más aversión. Somos más prudentes y seguramente no habríamos concedido tantos créditos en aras a la productividad”, opina.
Nacida en Argentina, de padres europeos y con hijos españoles, el acento de Kaufmann le acompaña en sus ideas pero no en sus argumentaciones, estudiadas y reflexionadas de antemano para defenderlas en cualquier tribuna. “El patrón de la mujer es distinto en cada país. En Europa y Estados Unidos es más individualista, mientras que en América Latina abunda el colectivismo. Pero eso no significa que la situación de la mujer sea mejor”. La ‘incompetencia’ de la mujer a la hora de negociar su sueldo o convencer a su superior de merecerse un puesto de trabajo es una asignatura pendiente.
¿Cuándo dejaremos de hablar de igualdad?, le pregunto. “Cuando la consigamos”, responde sin rodeos. ¿Y cree que eso sucederá de aquí a diez, veinte, treinta años? “Más que poner una fecha se trata de un proceso largo. Vivimos en un momento donde hay una serie de puestos escasos y el hombre tiene mucho miedo de que la mujer cope esos cargos de responsabilidad. La mujer ha pasado de ser una admiradora del hombre a una seria competidora, pero deben entender que no se trata de una cuestión de género. |