Este vecino de Alcalá apuesta por el bricolaje sobre ruedas |
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Julio Llanos no recuerda con exactitud cuándo le vino a la cabeza la idea de fabricar su propia bici reclinada. vio una en Almería, y a partir de ahí comenzó a investigar por Internet y a estudiar planos. Su padre y amigo Guille son sus compinches, y aunque tiene el proyecto un poco abandonado –“con este tiempo no apetece mucho meterse en faena”–, dice que es sencillo y muy rentable. “Existe mucha información sobre cómo construirla. Y es mucho más barato que comprarla. Una Tadpole (así se llama el modelo en cuestión) en el mercado te puede costar 2.500 euros. Por 200 puedes tener la tuya totalmente personalizada”. Todo vale en el bricolaje, incluido el reciclaje. Se pueden recopilar piezas tirando de amigos (el manillar, la cadena...) y comprar hierro para su montaje. “Pero no es nada caro, seis metros te cuesta unos ocho euros”.
¿Complicado? Este vecino de Alcalá asegura que no, y que basta con saber soldar y buscar soluciones a los problemas que se van planteando durante el ensamblaje y montaje de las piezas. Su idea es hacer el Camino de Santiago a lomos de su Tadpole, aunque todavía no ha resuelto el problema de su transporte (mide más que una normal) y le queda, según sus propios cálculos, un mes de trabajo. “En Estados Unidos hay condados enteros donde los vecinos fabrican sus propios vehículos eléctricos, por ejemplo. A mi lo de fabricar y sacar las cosas adelante me gusta. Es como un grito de libertad”, sentencia.
Gracias a su actual trabajo (es funcionario), Julio dispone de mucho tiempo libre para dedicarlo a esta afición tardía. Pero advierte de que va por libre. “Lo mío es simple curiosidad. No me meto en foros de Internet ni nada parecido. No pienso convertirme en un friki”. |