'Tequis', 'pesetas'... La jerga popular les ha bautizado con diferentes nombres, pero lo cierto es que los taxistas forman parte del transporte urbano de las ciudades y se han hecho indispensables en estos tiempos en los que exigimos comodidad y rapidez para llegar a nuestro destino. Luis Díaz, Juan José Carvajal y José Luís Llamas, son el presidente, el vicepresidente y el secretario, respectivamente, de la junta directiva de Taxis de Alcalá, una cooperativa que lleva más de 20 años dando servicio a los vecinos alcalaínos; llevándoles al hospital; dejándoles a buen recaudo en la puerta de sus casa, tras una noche de copas, o haciendo las veces de guías turísticos y trasladando a los foráneos de un lado a otro de la urbe. “En definitiva siendo cercanos al ciudadano y comprometidos", comentan. Y este compromiso se ha vuelto a hacer patente, ya que la Comisión técnica para la calidad Turística de Alcalá, les ha renovado el certificado, con un diploma de reconocimiento al cumplimiento para la mejora de la calidad (en la fotografía). Con siete paradas de taxis distribuidas por Alcalá y el servicio de Radio, un teléfono disponible las 24 horas del día (91 882 21 88), Alcalá Radio Taxi, cuentan con 58 coches que forman parte de la cooperativa, aunque en total hay 71 vehículos. Dicen que la crisis tampoco se ha olvidado de ellos, “lo notamos en el sector, ha bajado mucho porque la gente no tiene dinero", explican. Sin embargo, ante la adversidad no han dejado de innovar y en octubre de 2009, pusieron en marcha los cabeceros, unas pantallas planas colocadas en la parte posterior del reposacabezas del taxi y donde el que quiera puede publicitarse. “Por el momento vamos amortizando la inversión", apunta Díaz, el presidente. A estos taxistas, no les hace falta GPS. Ellos mismos son buscadores de calles y conocen la ciudad como la palma de su mano, incluyendo la localización de las obras que han puesto patas arriba a media Alcalá: “El tráfico está igual de mal que en otras ciudades y las obras lo agravan pero qué le vamos a hacer". De su trabajo destacan el contacto con la gente y el sentirse útiles para la sociedad, pero como todas las profesiones, también ven el lado oscuro: “Pasamos muchas horas sentados. Tenemos que echar entre 12 y 14 horas en el taxi para poder llevarnos un sueldo normal. También pasamos momentos de miedo por la noche porque nunca sabes a quién subes al coche. Puede montarse uno de punta en blanco y sin embargo, atracarte", añaden. ¿Que les parece que la gente piense que los taxistas son peseteros? Ellos sonríen: Llevan cuatro años dando el dinero que consiguen con el donativo de las papeletas de la Lotería de Navidad, al ‘Hospitalillo’, para su mantenimiento. “De cada papeleta vendida, 50 céntimos son para esta causa. Les hemos dado cerca de 8.000 euros. Nos comprometemos con la ciudad, para que luego digan que somos unos pesetas”, ríe Llamas. La vida de estos taxistas gira en torno a prestar un servicio a los demás, y para desempeñarlo no les puede faltar una dosis de psicología, paciencia y mano izquierda en ciertas situaciones, sobretodo un sábado noche. “Cuando alguien se toma una copa de más hay que tratarle con un tacto especial. Muchas veces se quedan dormidos y les tienes que despertar”, concluyen. Después, una mano al aire; alguien que se sube; otra dirección, y vuelta a empezar. |