Mucho más que una soberbia galería de retratos y de prodigiosos colores. La colección Madrazo que se exhibe en Santa María la Rica desde hace unos días, y que dispondrá de un museo propio en el Palacio de los Casado, es una invitación a recorrer el camino seguido por las artes plásticas desde finales del siglo XVIII hasta los primeros años del siglo XX. Y también una ocasión única para ponerle rostro a la vida social, política e intelectual del siglo XIX en España.
80 cuadros, en suma, que portan “los diferentes estilos que configuran la evolución de la pintura española en un periodo de transición del arte del pasado al arte moderno: neoclasicismo, romanticismo e impresionismo”, en palabras de Cristina Moral, directora del Aula de Bellas Artes de la Universidad de Alcalá. Y a la vez, una pinacoteca que es un gran fresco histórico: “Con ella podemos conocer la vida social de una influyente familia madrileña y la alta vida cultural de toda una época”, explica Carlos González, historiador, madrazista y comisario de la exposición junto a Montserrat Martí.
Cultos y cosmopolitas, los Madrazo no sólo fueron artistas de enorme talento y éxito internacional; también crearon escuela y modelaron el canon al frente de los principales museos e instituciones artísticas de nuestro país.
José, el patriarca neoclásico El fundador de la estirpe fue José de Madrazo y Agudo (Santander, 1781–Madrid, 1859). Discípulo en París del gran Jacques Louis David, uno de los pintores más influyentes de la pintura europea del siglo XIX, y compañero de Dominique Ingres en Roma, su pintura respira neoclasicismo por la precisión de las líneas y la maestría en el dibujo. Se dedicó en exclusiva al retrato, siendo su obra más conocida el cuadro de la marquesa de Branciforte (1813). Tras su periodo de aprendizaje y trabajo por Europa, las distinciones le llovieron en España. Fue pintor de cámara, profesor y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y director del Museo del Prado. En la colección hay 7 retratos, 2 cuadros costumbristas y una pieza religiosa.
Federico, el genio romántico No pocos especialistas señalan a Federico de Madrazo y Kuntz (Roma, 1815–Madrid, 1894), hijo de José, como el pintor más completo de la saga y el más importante de su época. Genio precoz, a los 16 años ya era académico de mérito en la Academia de San Fernando. Como su padre, completó su formación en París y Roma, donde incorporó a su estilo neoclásico la influencia del Romanticismo que dominaba las artes en aquellos años. Éste se aprecia, sobre todo, en la ambientación y en la idealización de sus modelos, aunque a lo largo de toda su trayectoria mantuvo la limpieza en el dibujo, el colorido brillante y la claridad de la composición, ‘marcas’ de la familia. La Corona, de la que fue retratista, y la aristocracia le agasajaron con las mayores condecoraciones, a las que se unieron premios y reconocimientos internacionales. Además, dirigió, como su padre, la Academia de San Fernando y El Prado. De su obra hay en la colección 11 retratos, 4 cuadros religiosos, 4 bocetos y 2 composiciones. Destaca, por su arrebatadora delicadeza, el retrato de sus hijos Luisa, Rosa y Raimundo (1845).
Luis, el maestro Luis de Madrazo y Kuntz (Madrid, 1825–1897) bebió, como su hermano, de las fuentes del Romanticismo imperante. Tras una primera formación en Madrid, vivió en distintas ciudades europeas para redondear su aprendizaje, con especial interés por Alemania y Austria. De nuevo en España, y paralela a su febril actividad creativa, Luis desarrolló una amplia labor docente en distintas escuelas, especialmente en la Academia de San Fernando, de la que también fue director. En la colección hay 35 retratos, 8 obras religiosas y 2 bocetos, destacando los cuadros que dedicó a su hija María Teresa, marcados por los claroscuros y la intensidad de los colores.
Raimundo, el internacional Hijo de Federico, Raimundo de Madrazo y Garreta (Roma, 1841–Versalles, 1920) es el más cosmopolita de los Madrazo. A partir de los 19 años se instaló en París y sólo la abandonó para visitar España y viajar por toda Europa y Estados Unidos. Se empapó del academicismo francés y de todos los avances que se registraron en los estudios parisinos, advirtiéndose en su obra también las primera pinceladas del impresionismo. Su fama como retratista abarcó no sólo España, sino toda Europa y Norteamericana, siendo el pintor preferido de la alta sociedad durante años. En la colección hay dos retratos, un cuadro religioso y dos costumbristas.
Ricardo, el impresionista Como su hermano Raimundo, Ricardo de Madrazo y Garreta (Madrid, 1852-1917) estuvo muy influenciado artísticamente por su cuñado Mariano Fortuny, otro de los grandes pintores españoles del siglo XIX, con el que le unió además una fraternal amistad. Trabajó la pintura de género, con escenas de la vida cotidiana, y también el retrato, en el que se aprecia la influencia del Impresionismo. En la colección sólo está el conmovedor y luminoso retrato de su sobrino Luisito de Daza de Madrazo, fallecido al poco de nacer.
Pedro P. Hinojos.
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