Trabajan, hacen deporte, llevan a sus hijos al colegio, como cualquier persona normal, pero con el ‘handicap’ de que sus riñones no funcionan correctamente y necesitan la diálisis para depurar su organismo. El Servicio de Nefrología del Hospital Príncipe de Asturias, con la doctora Moreno al frente, apuesta por la autodiálisis en domicilio. Un sistema que consigue que los pacientes puedan continuar con su vida diaria ya que son ellos mismos los que se realizan la diálisis peritoneal.
“Cuando te dan la noticia de que tus riñones no funcionan es traumático. Sabes que va a cambiar tu modo de vida", explica Juana Honorato, que junto a Mercedes Grande y Teodoro González, son pacientes que sufren deterioros de la función renal. Sus riñones están enfermos y son incapaces de eliminar los desperdicios tales como la urea y el potasio de la sangre, además del exceso de líquido. La solución es la diálisis y la más utilizada es la hemodiálisis, que se realiza en el centro hospitalario con un riñón artificial que depura la sangre de toxinas, aunque obliga al paciente a ir tres o cuatro veces por semana. “Esta es una solución que no da independencia a la persona", explica la doctora Fuensanta Moreno, nefróloga de la Unidad de Diálisis Peritoneal del Hospital Príncipe de Asturias.
Precisamente la doctora Moreno junto a la enfermera María Jesús Sanz, del Servicio de Nefrología, han mejorado la calidad de vida de Juana, Mercedes y Teodoro con la diálisis peritoneal, o autodiálisis. Un tratamiento domiciliario en el que es el propio peritoneo del paciente el que realiza la función depurativa renal. “Tras un periodo de entrenamiento, de 5 o 6 días en el hospital, el paciente aprende a hacerse la diálisis en su propia casa”.
Entre todas las ventajas para el paciente que la doctora y la enfermera señalan, destacan la mejora de la calidad de vida, el poder irte de viaje, o a trabajar con normalidad “porque la diálisis se amolda a ti, no tú a la diálisis, como pasa con la hemodiálisis"; una mejor supervivencia en los primeros años de tratamiento y además, es un 40% más barata que la hemodiálisis, algo a tener en cuenta en tiempo de crisis.
Teodoro González tiene 26 años y lleva 10 meses en diálisis peritoneal. Se hace tres cambios a lo largo del día, “hay que ser cuidadoso con la higiene para que no se infecte el catéter pero por lo demás, entro, salgo por las noches, hago deporte, soy ciclista y llevo una vida completamente independiente”, explica el joven. Madres ‘currantes’
Juani Honorato es mamá de una niña pequeña y después de llevarla al ‘cole’ se cambia la bolsa. Lleva cuatro meses en autodiálisis. “De esta manera puedo disfrutar de mi hija, sin tener que estar subiendo al hospital cinco días a la semana. Es una libertad”. Mercedes Grande se emociona contando con cuanta dulzura y dedicación les tratan en la Unidad de Diálisis Peritoneal. “Es un equipo tan humano que son como si fueran de mi familia, te lo explican todo y están contigo para lo que necesites”. Mercedes es muy dinámica, trabajadora y madre: “no te limita para hacer nada”. Dice la doctora Moreno que “los pacientes de diálisis peritoneal que han recibido información completa están muy satisfechos. Este tratamiento, tiene menor impacto en su vida”, concluye. |