Estuvo oculto durante los últimos 70 años en el forro de un baúl de una vivienda particular de Madrid y ahora se puede admirar en la tienda Capitel de la calle Santiago, regentada por el anticuario alcalaíno Pepe Quijada, que lo compró a su propietaria.
Se trata de un cartel institucional de la Segunda República en el que aparece el retrato del político alcalaíno Manuel Azaña, en su condición de jefe del Estado. Está fechado en 1937, en plena Guerra Civil, y lo firma Espadas.
No es la primera vez que Quijada rescata alguna pieza relacionada con el político, estadista y escritor complutense. Atento siempre a cualquier documento, obra de arte u objeto decorativo que guarde relación con la historia y las celebridades de Alcalá, el anticuario encontró hace algunos años varios manuscritos de Azaña de sus tiempos en el Ateneo de Madrid. En el caso del cartel, el hallazgo fue de lo más singular. “Es una ilustración curiosa y no es de las más conocidas. Pero lo llamativo es la forma en que ha estado oculto durante tantos años, lo que da a entender que su propietario temía que le diera algún problema con las autoridades”, explica Quijada.
Una señora mayor de la capital contactó con él para mostrarle lo que había hallado en un antiguo baúl de la familia. En él descubrió varias postales con dibujos de Azaña y encajado en el forro que lo tapizaba en su interior asomaba lo que parecía un cartel. Con mucho tacto, para evitar cualquier desgarro, fue extraído de su escondite, y salvo la dobladura en su parte central, la pieza apareció en perfecto estado.
Símbolos republicanos
En él se muestra un retrato de Azaña vestido de etiqueta con la banda tricolor cruzándole el pecho. En un marco con los mismos colores aparecen algunos iconos de la República: el gorro frigio, el símbolo de la masonería, la fraternidad representada en las manos entrelazadas y los logotipos de las Juventudes Socialistas y el PSOE, entre otros. En la parte superior del cartel preside la típica alegoría femenina de la República, de la que parten adornos florales. La composición se completa en la parte inferior con varias ilustraciones de la mecanización, la industria y el mundo campesino, en la línea del realismo soviético posterior a la revolución.
El cartel se fraguó durante la fiebre creativa que, en los años 30, hizo del cartelismo una gran plataforma para la propaganda política y bélica. En el bando republicano, el vanguardismo de los soviéticos Maiakovski, El Lissitzky o Rodchenko creó escuela, en la que despuntaron ilustradores como Renau, Bardasano o Fontseré como alumnos aventajados.
El cartel de Azaña hallado ahora pertenece a un estilo más clásico y oficial. A estas mismas hechuras pertenecen otros similares que en aquellos años se dedicaron a celebridades republicanas, como el primer presidente Niceto Alcalá Zamora o el líder anarquista Buenaventura Durruti.
Tras siete décadas escondido en un baúl, ahora se exhibe en Capitel. Pero quizá por poco tiempo, pues está en venta.
Pedro P. Hinojos |