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Un alcalaíno imputado por pirata
Noelia Torres - lunes 8 de febrero de 2010 a las 12:39 horas
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Daniel Moraleja es buzo, cazatesoros y lucha por desmentir su implicación en un expolio subacuático.

 

Es instructor de buceo, y director de operaciones de la compañía Sage Maritime, creada recientemente. Daniel Moraleja Samperio lleva 15 años dedicado a la búsqueda subacuática y localización de galeones hundidos. La suya es una historia de piratas, de cazatesoros, de expolios, de hallazgos, de juicios e imputados en la ‘Operación Bahía’. Una historia apasionante que comienza a ver la luz, tras haber estado sumergida y olvidada como si de un tesoro, marcado con un aspa, se tratara.


Todo comienza en el año 2006, cuando Moraleja y su compañía se asocian con una empresa norteamericana que les financia las expediciones, para hacer trabajos de toma de muestras del fondo marino. “Estábamos trabajando en una zona con muchos galeones hundidos, si de paso hubiéramos localizado alguno de forma fortuita, podríamos haber registrado las coordenadas y haber conseguido el derecho de hallador". 


La legislación española se lleva el 100% de los descubrimientos pero si una compañía tiene registrado el derecho de hallador, cuando se obtiene el permiso para extraer el pecio, la empresa se queda con el 50%, o con lo que el Gobierno español estime, del valor total del descubrimiento. “Nuestro interés es poder llenar museos para que todo el mundo disfrute de estas maravillas, y poder vivir de nuestras expediciones de manera legal, siempre", explica Moraleja. Su compañía decidió desvincularse de la empresa norteamericana por  actuaciones sospechosas de esta última.


“Al cabo de tres meses nos enteramos de que se habían quedado en aguas españolas trabajando sin permisos. Eso es algo que no nos interesa porque nosotros llevamos 15 años negociando para vivir de esto y otros, lo hacen de forma ilegal y expolian los tesoros. Por eso, estuvimos denunciándolos, durante un año, a la Guardia Civil directamente, ese fue nuestro error", apunta el buzo. 


Dio comienzo la Operación Bahía I en la que la Guardia Civil asaltó el barco americano, informados por Moraleja y su equipo. “Nos llamaron para que les diéramos información de dónde podrían haber ocultado algo, si hubieran robado". Efectivamente se incautaron restos arqueológicos, valorados en 3.000 euros. En la Operación Bahía II, llamaron a Daniel Moraleja y su equipo, sorprendentemente, no como testigos, si no como imputados, acusados de expolio subacuático, asociación ilícita y cohecho. “Nos destrozaron. Acabábamos de firmar un contrato con otros inversores y se rescindió. Llevamos cinco años de diligencias previas y poco a poco, se va demostrando que somos inocentes de todos estos cargos" dice Daniel Moraleja.

Trabajar bajo la legalidad
España tiene en sus costas los mayores tesoros sumergidos, cuyo valor es incalculable, sin embargo, los museos están vacíos de estas riquezas. Este buzo profesional reconoce que poder sacar la historia del fondo del mar es muy complicado. “Hay muchos trámites burocráticos y cambiar la legislación española requiere tiempo y confianza. A nosotros siendo una compañía española, habiendo tratado con Patrimonio, con Cultura, teniendo experiencia, y trabajando bajo la legalidad, no nos dejan movernos y una compañía extranjera reconocidos como piratas, como fue también el ‘Caso Odyssey’, se dedican a expoliar sin que nadie les controle".


Moraleja y su equipo encuentran cuanto menos curioso que, llevando ocho años denunciando al barco Odyssey cada vez que venía a España sin permisos, y huyendo éste a aguas internacionales de la Guardia Civil, “cuando nos imputan, al año, viene Odyssey con el beneplácito del Gobierno inglés y con un permiso del Ministerio de Asuntos Exteriores, que no tiene competencia en la arqueología submarina, se ponen a buscar un galeón, expolian el botín, fletan un avión y se van del país. Sin que se les escolte o controle. Es muy sospechoso”, concluye.


Daniel Moraleja no cesa en su empeño de seguir dedicándose a las aventuras submarinas, a buscar pecios hundidos, esperando que se aclare su caso de una vez por todas: “Cuando era pequeño quería ser astronauta. Esto es lo más parecido pero, mucho mejor”.


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Daniel Moraleja buzo profesional