Quedan justamente ocho días para que suenen los ‘clarines’ en la UAH y, sin embargo, ya empiezan las ‘cornadas’. En este caso, contra Fernando Galván, que ‘se vistió de luces’ el pasado jueves en el Campus de Guadalajara. En el ‘coso’ cisneriano central ha sentado como un recital de puyazos y banderillas el alarde que hizo el ex vicerrector de sus ‘apoderados’. Tan hábil fue el ‘tiento’, que los ‘bufidos’ aún resuenan en los pasillos de la UAH.
Lo que podía ser un mero ejercicio de transparencia de Galván, mostrar en su página web la lista de quienes constituyen el grupo de apoyo a su candidatura a rector –formado por numerosos catedráticos, profesores, directores de departamento y hasta un aspirante con freno y marcha atrás (Ricardo Paniagua)– ha dejado un sabor amargo en sus rivales del campus ciudad. Tanto el decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, José Morilla, veladamente, como el catedrático de Filología Latina, de forma expresa, se han mostrado críticos con el que fuera ex vicerrector con Virgilio Zapatero.
El pasado viernes, Morilla colgaba en su blog de campaña un artículo en el que bajo el título Apareció el orden establecido, ¿y bien...?, habla de dos modelos de rector que se dibujan ante las próximas elecciones en la Universidad de Alcalá: El “paternal-burocrático” o “Versallismo de San Ildefonso”, con un “sistema de organización, relaciones y forma de gobernar basado en la burocracia procedente de las jerarquías en un viejo organismo público residual” (léase Galván); y el “gestor”, apoyado en un “sistema de relaciones de dirección y trabajo compartido, procedente de los sistemas nuevos de relaciones dentro de la empresas modernas” (léase el propio Morilla).
El decano de Económicas fue más allá y se sirvió del titular con el que diario de alcalá se refería en portada a la presentación del ex vicerrector en Guadalajara (“Galván enseña sus poderes”), para arremeter contra el tercer aspirante en presentarse oficialmente: “Esa es la vieja forma de gobernar, de manifestarse y de presentar su ‘fuerza’ que ha mostrado la candidatura que todos sabemos”.
Según Morilla, la puesta en escena de Galván en el campus alcarreño es comparable con “aquella añeja expresión de Cisneros: ‘Éstos son mis poderes’”.
“RIDÍCULA ESCENIFICACIÓN”. “¿Poderes? –se pregunta Morilla– ¿un viejo orden cargado de burocracia y ventanillas de favores y cuentas pendientes, de ‘honorables’ consensos estériles, de sustanciosas colisiones de intereses?”. A esta cuestión se contesta el propio decano de Económicas con un demoledor mensaje: “En fin, una ridícula escenificación de una universidad de la que para que no haga ya más daño hemos de encargar la historia de estos años a los buenos especialistas que de ello tenemos entre nosotros”. José Morilla redondea su cornada contra Galván poniéndose más literario de lo habitual: “En fin, se abrieron los cielos y se rajó la montaña y ha salido por fin el ratoncito con sus manguitos, visera y plumier, como corresponde a su época”.
Antón Alvar, por su parte, no se anduvo con medias tintas a la hora de valorar la publicidad de la lista de apoyo a la candidatura de Fernando Galván. En declaraciones a Diario de Alcalá la calificó de “impresentable. Es como hacer una lista de buenos y malos en el seno de la Universidad de Alcalá. No está bien ni ética ni estéticamente, porque hay que dejar a la gente que tenga libertad. Hay determinadas sensibilidades a las que no gustan ese tipo de acciones”.
Alvar, por supuesto, que él vaya a publicitar quiénes están, dentro de la UAH, detrás de su propia candidatura. Pero lo que sí hace en su página web es mostrar el colorario de cartas de respaldo a su postulación que ha llegado de ámbitos nacionales e internacionales. Entre ellos, dos nombres muy conocidos en los ambientes universitarios: el ex secretario de Estado de Cultura, Luis Alberto de Cuenca, y el ex ministro de cultura, César Antonio Molina.
Fernando Escudero
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