Cervantes ha sido el guardián del tesoro de los liberales españoles durante 175 años. La cápsula del tiempo hallada bajo la estatua madrileña del escritor, en la plaza de Cortes, y que custodia ahora el Museo Arqueológico Regional de Alcalá, guardaba documentos legales, libros y emblemas de los partidarios de una España constitucional y liberal frente a los absolutistas.
Un examen más detallado de los documentos y objetos que contenía la caja, que fue presentada el pasado 18 de diciembre en el museo, ha revelado que sus promotores trataron de lanzar un mensaje al futuro de apuesta por los nuevos aires políticos que recorrían Europa y en contra de las fuerzas involucionistas que representaban los absolutistas y carlistas. “El contenido de la caja tiene un valor histórico incalculable”, sentenció el historiador Manuel Ortuño, uno de los especialistas que ha examinado las piezas de la caja.
Los días en que se preparó la cápsula, a finales de 1834, para depositarla en pleno corazón de Madrid coincidió con uno de los momentos más convulsos y cruciales de la historia contemporánea de España. A la muerte de Fernando VII en septiembre de 1833, su esposa María Cristina accedió al trono en calidad de Regente ante la minoría de edad de la futura reina Isabel II. María Cristina se enfrentó al hermano del monarca fallecido, Carlos María Isidro, que pretendía la corona y que no reconoció la derogación de la Ley Sálica que impedía a las mujeres acceder al trono de España hecha por Carlos IV y ratificada y promulgada por el propio Fernando VII. Esto daría lugar a un enfrentamiento entre los pretendientes al trono, la denominada Primera Guerra Carlista. Ésa lucha fratricida se prolongó durante casi todo el siglo XIX y simbolizó también un enfrentamiento de gran fondo ideológico: liberales y constitucionalistas frente a absolutistas; modernidad frente a tradición.
Precisamente en la caja se guardaron dos textos esenciales para la causa liberal: el testamento de Fernando VII en el que se deroga la Ley Sálica y proclama a su hija Isabel como Reina y el decreto de excluye a Carlos María Isidro y a sus sucesores del trono español a perpetuidad, ambos recogidos en sendos ejemplares de la Gaceta de Madrid, el BOE del momento. En la caja también se depositó un ejemplar del Estatuto Real promulgado en 1834, una ‘ley de leyes’ descafeinada que representaba el primer intento de recuperar el espíritu liberal de la Constitución de 1812.
Muy simbólico también, según destacan los especialistas, es la inclusión de una biografía del general Espoz y Mina, famoso guerrillero en la guerra de la Independencia. Se trataba del único militar de prestigio que defendía la causa liberal y en aquellos momentos estaba combatiendo a las fuerzas carlistas en el norte de España.
Incluso los paquetes que no se pudieron abrir en diciembre y que ahora ya han podido revelar su contenido, refuerzan ese mensaje de aliento al bando constitucional. Dos de los hatillos contenían sendos volúmenes de un bellísimo Quijote, el segundo encontrado en la caja. Éste último es de 1832 y está realizado en el taller parisino de Jules Didot, uno de los grandes maestros impresores de la época. El libro tiene una dedicatoria firmada por Joaquín María de Ferrer, famoso editor y cervantista y liberal exiliado en Londres y París durante el reinado de Fernando VII.
Los ocho paquetitos pequeños, tal y como se preveía, conservaban medallas y monedas. En concreto, seis medallas y dos monedas, en plata y en oro. Analizadas por Carmen Marco, experta en numismática y subdirectora del Museo Arqueológico Nacional, las piezas simbolizan “una monarquía renovada”. Así, las medallas conmemoran el retorno de las Cortes a Madrid en 1812, el Trienio Liberal de 1820 y la proclamación de la reina Isabel, aparte de una pieza dedicada a Cervantes. Las dos monedas son las primeras acuñaciones con la efigie de la soberana niña.
Del resto del contenido de la caja, que está previsto que se expongan en Sol dentro de unos meses, quedan por examinar varias cuartillas manuscritas, cuya letra se ha borrado pero que podrá leerse con la luz ultravioleta. Es el último secreto que queda por revelar de este tesoro del liberalismo español.
Pedro P. Hinojos |