2010 tampoco va a ser un año boyante para el suelo industrial y logístico. A juicio de Guillermo García- Almuzara, director del departamento de suelo de Jones Lang Lasalle, el precio del suelo en Alcalá sigue estando bajo mínimos, después de que alcanzara su boom en 2007, año en el que cada metro cuadrado de suelo industrial se tasaba en 400 euros.
“Existen chollos en los precios de naves industriales, mayores incluso que en el suelo residencial. Sólo hay que saber asesorarse a la hora de buscarlos”, afirma el directivo. Después del boom del ladrillo, que arrastró también al desarrollo de polígonos y naves industriales, los precios andan por los suelos. “Estamos actualmente en mínimos, y pensamos que no se va a recuperar en 2010. Lo más probable es que continúen a la baja”. Tal y como afirman desde EXA, asesora inmobiliaria, la oferta disponible tanto de naves logísticas en la zona centro de España (Madrid, Guadalajara, Toledo y Cuenca) superaba a septiembre de 2009 los 600.000 metros cuadrados, es decir, seis veces más que en el primer semestre de 2008. Este volumen corresponde también a la absorción de todo el año 2007, el mayor de la historia en contratación de plataformas logísticas.
La zona más afectada El Corredor del Henares, a juicio de García- Almuzara, es una de las zonas más afectadas “porque es donde más se desarrolló a riesgo en tiempos de bonanza. Y añade. “Además, dentro del Corredor, cada uno de los municipios defiende sus intereses, provocando una dura competencia entre ellos”. La zona sur de Madrid también está sufriendo esta sobreoferta, aunque a juicio del experto, “en menor medida”.
Pero, ¿a qué se debe esta desmesurada sobreoferta? Existen varias razones: en primer lugar, no existe una actividad productiva que demande espacio debido a la recesión económica; además, y del mismo modo que ocurrió con el suelo residencial, se ha construido demasiado, por eso no es de extrañar que los carteles de ‘Se vende’ o ‘Se alquila’ prodiguen por doquier entre los polígonos industriales. Otro aspecto importante a tener en cuenta está relacionado con el acceso al crédito. El dinero sigue sin llegar al empresario –ni al ciudadano–, y lejos de no llegar a acuerdos entre comprador y vendedor, la negociación siempre acaba encallándose en el mismo punto: las entidades de crédito. Cuando esto sucede, y en el mejor de los casos, “las entidades proponen vender algunos de los activos que ellos tienen en su cartera a precios que no son reales”, del mismo modo que ocurre con la bolsa de viviendas vacías de las que disponen.
El panorama del suelo industrial ha cambiado radicalmente en los últimos años, y muchas empresas se han visto en la obligación de reajustar sus inmuebles para combatir la crisis. |