Porque Juan Carlos, José Luis Rojo, Toño, Jorge Fernández e Iván, Luis y Rubén Gómez Cañero –estos tres últimos, familia– acabaron liándola en la ciudad vecina y siendo los protagonistas de una de las fotos más simpáticas de la prensa nacional en su edición digital, al pararse en mitad de la Gran Vía, frenar el tráfico y posar como sólo unos superhombres saben hacerlo. Estos siete alcalaínos fueron, durante algo más de cinco horas, los amos del centro de la Villa en la mañana del domingo. Y ¿qué hicieron para conseguirlo?
Pues, agárrese, porque quizás lo que usted no sabe es que estos chicos con los que es probable se haya topado en alguna ocasión, tienen doble identidad. Así, cuando este grupo de amigos no viste vaqueros se calza el uniforme y abultado abdomen de la Factoría Marvel para convertirse –y por este orden– en Iron Man, Capitán América, Robin, Batman, Spiderman, Superman y Flash.
Al margen de ser carne de rotativa y diana de todos los flashes que en la mañana del 27 se toparon con ellos en la ‘Gran Manzana’ madrileña, la jornada del pasado domingo les dio para mucho y bueno. Spiderman se colgó de las barras de Metro y trepó por las columnas de la Plaza Mayor, los músicos de calle se prestaron a ponerles banda sonora cada vez que los siete amigos subían al suburbano, los mimos callejeros, vestidos de héroes yanquis venidos a menos, no le dijeron ‘no’ a inmortalizarse junto a ‘los grandes’ y los transeúntes rascaron sus bolsillos para extenderles unas monedas que ellos no pretendían.
“Bueno, hasta hicimos sombra a Cortilandia. Fue llegar nosotros y todos los niños abandonaron el espectáculo por acercarse a nosotros”, explicaban ayer alucinados por la repercusión que tuvieron en Madrid mientras que, vestidos de la misma guisa, se plantaban en la Calle Mayor para atender a este Diario y a todos los curiosos que quisieron registrar con sus cámaras tan extraordinaria estampa.
Todo empezó en la familia Gómez Cañero, gran aficionada al arte del disfraz y a las fiestas multitudinarias de capa y antifaz. Un día, en las manos de Luis cayó el traje de Superman, un regalo que le había hecho su hermano y que había conseguido por Internet. Este fue el principio de una aventura que quieren convertir en tradición.
Empezaron el año pasado cuatro de ellos –Superman, el Hombre araña, el Hombre murciélago y el Capitán América– paseándose por la capital en el puente de la Constitución. Este año han continuado su misión, se han sumandose tres más al elenco –Robin, Flash y Iron Man– y han trasladado la cita a las fiestas navideñas.
¿Y para las Navidades que vengan? Piensan seguir con su cosecha de superhéroes. Y es que lo que más les motiva a estos jóvenes ‘fiesteros’ –por eso de la guasa, porque, por lo demás, como chicos buenos y saludables aseguran que “ni fumamos ni bebemos”– “es ver la cara que nos ponen lo niños y cómo se divierte la gente cuando nos ve”. Así es que si en esta ciudad de talentos literarios y, por lo que se ve, de superpoderes, andan ocultos el Increíble Hulk, Lobezno, el Capitán Trueno, Daredevil y, claro, sus iguales femeninas, sepan que gracias a estos complutenses, dejarse ver, tocar y fotografiar es lícito por Navidad.
¡Que tiemblen los magos del turrón porque llegan los de la tableta de chocolate! |