Roberto Alonso, condenado a 10 años de prisión en 2010 por la agresión que dejó tetrapléjico al congoleño Miwa Buene en el barrio de Nueva Alcalá, salió el pasado 3 de enero de Madrid II por un permiso penitenciario de ocho días. Alonso ingresó en prisión a finales de 2007, nueve meses después de que el puñetazo que propinó a Miwa en la calle Río Tajuña de Nueva Alcalá le fracturara tres vértebras y la médula espinal.
La asociación Movimiento contra la Intolerancia ha mostrado su rechazo al permiso. "Lo respetamos y acatamos porque está dentro de la legalidad, pero éticamente nos parece reprobable, teniendo en cuenta que no ha mostrado ningún síntoma de arrepentimiento", ha declarado su presidente, Esteban Ibarra. Según su abogado, Alonso se comporta como "un preso modelo" y el juez confirmó el permiso otorgado por la Junta de Vigilancia Penitenciaria pese a haber sido recurrido por la Fiscalía.
"A Miwa y a su familia se les ha condenado a un sufrimiento de por vida, y mientras tanto Roberto Alonso ha gozado de un permiso cuando no ha mostrado ningún gesto de arrepentimiento, ni en el juicio, ni después, y la sentencia lo decía explícitamente", dice Ibarra. Alonso salió de Madrid II por Navidad para pasar ocho días con su familia entre el 3 y el 10 de enero. A finales de este año habrá cumplido la mitad de la pena, y dentro de dos años podría empezar a disfrutar del tercer grado. "Ha pasado el tiempo y tampoco ha tenido ningún detalle, y tampoco está cumpliendo con la indemnización", se queja Ibarra.
No es lo mismo que afirma el abogado de Roberto Alonso, que asegura que se está comportando como "un preso modelo, que está pagando la indemnización y su deuda. Es más, la Fiscalía recurrió el permiso, que le había sido concedido por la Junta de Vigilancia Penitenciaria, y el juez lo confirmó. Es una medida que recoge el reglamento penitenciario".
Miwa Buene continúa ingresado en la Fundación para Lesionados Medulares de Vallecas, donde vive y recibe rehabilitación. Tetráplejico desde febrero de 2007, no puede valerse por sí mismo, su salud sigue siendo frágil y "cada dos por tres tiene que ingresar en el Gregorio Marañón", dice Ibarra, que añade que "mientras que Alonso dentro de dos años estará disfrutando del tercer grado, él estará así de por vida".
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