Colarse en los pasillos de un colegio bilingüe y comenzar a escuchar conversaciones en la lengua de Shakespeare ya es una realidad. Con solo seis años, los niños de Primaria empiezan a dar clases completas en inglés y no hay que avanzar demasiados cursos para ver cómo responden sin dificultad a su profesora en un idioma que para ellos ya se ha convertido en una lengua tan común como la materna. Sin embargo, hay a quienes se les resiste aún y optan por el ‘spanglish’.
El modelo bilingüe no deja de despertar la controversia entre padres y docentes puesto que muchos opinan que es algo que se ha metido “con calzador”. No obstante, los centros educativos que imparten sus clases con este sistema, y que en Alcalá ya ascienden a 16, aseguran que es lo mejor que les ha podido pasar.
“Funciona, y muy bien”, sentencia Virginia Jiménez, directora del CEIP Dulcinea. El suyo fue uno de los primeros centros en imponer este modelo y ya son dos las promociones “totalmente bilingües” que se han graduado. Además, asegura que lo ideal sería que todos los centros implantaran este sistema.
Conocimiento del Medio (Science), Plástica (Art) e Inglés (English) son las asignaturas que los colegios imparten en esta lengua y para ello utilizan menos de la mitad de sus horas lectivas; esto es, 10 para el primer ciclo de Primaria y 11 para el segundo de un total de 22,5. Y a pesar de que algunas voces apuntan a que esto supone que se mezclen los idiomas y baje el rendimiento el las asignaturas troncales, según los docentes, la dificultad y el esfuerzo que implica hacerlo en inglés desarrolla la motivación de los alumnos. Es el caso del CEIP Espartales. “El inglés nos ha favorecido muchísimo y ha hecho que se mejore el comportamiento de muchos chavales”, destaca la directora del centro, Gardenia Caballero. Su colegio se ubica en un barrio que cuenta con un amplio alumnado extranjero y de etnia gitana, y asegura que el sistema bilingüe no supone ningún tipo de problema sino una ventaja. Sin embargo, hay expertos que destacan que este modelo no se puede imponer en barrios cuyas familias no cuentan con los suficientes medios para llevarlo adelante.
Bilingüe, no gracias. “Yo creo que el modelo bilingüe no es válido para todos los centros ni para todas las familias. Es decir, con alumnos que tienen dificultades en el aprendizaje es realmente complicado llevar a cabo ese trabajo de bilingüismo”, explica el director de uno de los colegios complutenses que prefiere no dar su nombre. Su centro es uno de los que rechaza este modelo en favor de profundizar en asignaturas más instrumentales como lengua y matemáticas y con la opción de centrarse más en estudiantes que tienen dificultades. Frente a ello, utilizan la orden que desarrolla la autonomía de los centros y que permite a los colegios cambiar en un 33% los aspectos curriculares, un porcentaje que dirigen al refuerzo en inglés y que, destacan, es suficiente para que estos alumnos no se queden atrás frente a los de los colegios bilingües.
|