Alcalá acaba de cumplir trece años como Ciudad Patrimonio de la Humanidad. El título logrado el 2 de diciembre de 1998 es el mayor reconocimiento obtenido por la ciudad en su historia milenaria, emparentándola con las urbes más célebres y más bellas de mundo. Pero aún se está lejos de hacer honor a las obligaciones que conlleva esta declaración. En la recuperación monumental, la captación de infraestructuras y la concreción del proyecto cultural están las deudas que penden sobre la Ciudad Patrimonio.
Tal día como hoy, hace trece años, los alcalaínos vivían la gozosa resaca de un espectacular pasacalles de Els Comediants para festejar el título de Patrimonio de la Humanidad que la asamblea de la Unesco había concedido a Alcalá en la ciudad japonesa de Kioto. Durante los días y semanas siguientes, en el Ayuntamiento y en la Universidad, que trabajaron al alimón en aquella aventura, se discutió mucho sobre la mejor forma de administrar aquel título de prestigio mundial, envidia de cualquier ciudad, para el relanzamiento de Alcalá y la prosperidad del pueblo complutense. Un consorcio con participación de distintas administraciones, la redacción de una ‘biblia’ que incluyera las rehabilitaciones monumentales y los equipamientos pendientes, la organización de comités de expertos que asesoraran sobre las mejores propuestas urbanísticas, turísticas y culturales o la búsqueda del amparo de la Casa Real para las labores de conservación y promoción de la Ciudad Patrimonio fueron cuestiones de las que se habló largo y tendido en aquellos días. Y hoy prácticamente están como entonces, aunque siguen siendo igual de válidas para el futuro de Alcalá. Traducidas a instituciones e infraestructuras concretas, he aquí las asignaturas pendientes trece años después de aquel inolvidable día.
Con el rey de patrón
Ahora, como en 1998, los trabajos de recuperación, mantenimiento y difusión de la Ciudad Patrimonio requieren apoyo presupuestario e institucional al más alto nivel. Porque el título de la Unesco no compromete sólo a las ciudades, sino a los estados a los que pertenecen. El primer paso, por tanto, es constituir órganos de gestión interadministrativa, al modo de otras ciudades ‘hermanas’ como Santiago, Toledo y Cuenca. Alcalá ya cuenta con un consorcio, pero aún falta que el Gobierno central ingrese en el mismo a través de algunos ministerios. La Asamblea de Madrid y el Senado así se lo exigieron hace más de tres años. E incluso el Rey dio su bendición en 2003 para constituir un Patronato Real como el gran ‘paraguas’ institucional para la Alcalá universal. Al respecto,
el Ejecutivo saliente de Rodríguez Zapatero faltó a su palabra y se está a la expectativa ahora de que Rajoy cumpla la promesa de reactivar nuestra Ciudad Patrimonio.
Los cuarteles, un sueño
Los viejos cuarteles del Príncipe y Lepanto representa, mejor que ningún otro espacio físico del casco histórico, el mejor sueño de la Alcalá universal. Gran parte de las necesidades de la ciudad en materia urbanística, cultural, comercial y turística han de satisfacerse con este conjunto de edificios de localización estratégica que ocupa cerca del 10% del casco antiguo de la ciudad. Pero muy poco se ha avanzado desde que hace seis años Defensa cediera la gran manzana a la Cisneriana. Los desencuentros entre esta institución y el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid han ido aplazando la redacción de un proyecto integral de rehabilitación y uso de estos edificios, que tan sólo cuenta de momento con un plan modificado sobre la marcha para construir una biblioteca por valor de 12 millones de euros, de los que dos se han ido sólo en sufragar andamios.
Volando a Barajas
Las comunicaciones de Alcalá, y sobre todo su economía y su turismo, se revolucionarían si existiese una conexión directa, vía transporte público, con el aeropuerto de Barajas. Se trata de una vieja demanda del Ayuntamiento y de los agentes sociales y económicos de la ciudad. E incluso la Comunidad de Madrid lo recogió en su Plan Estratégico del Corredor del Henares en 2005. Nada en firme hay aún.
Más limpia, más sucia
El alcalde tiene algo en común con todos los vecinos de Alcalá, hasta el último: el descontento con la limpieza en la ciudad. En los últimos trece años se ha cambiado la empresa adjudicataria del servicio de recogida de basuras y limpieza viaria y también se ha aumentado el presupuesto dedicado a estos menesteres, hasta rozar los 16 millones de euros anuales. Pero ni eso, ni un mayor endurecimiento de las sanciones por incivismo con la Ordenanza de Convivencia aprobada en 2010, han impedido que Alcalá se muestre sucia y descuidada. Una nefasta carta de presentación para cualquier ciudad pero especialmente si tiene la declaración mundial de la Unesco.
El pulmón verde y azul
Antes incluso de la concesión título de Patrimonio de la Humanidad ya figuraba en los programas de gobierno del ayuntamiento el proyecto de recuperar las riberas del Henares y sus islas e integrarlas en el casco urbano, como gran solución ambiental para la Alcalá degradada tras lustros de industria. Pero la idea de conectar un barrio del Siglo de Oro con un gran espacio de naturaleza en torno al río aún sigue siendo una aspiración, frustrada de momento por desencuentros administrativos y falta de presupuesto. Sí existe, al menos, un punto de partida: el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ya dio carta de naturaleza oficial a través del BOE en octubre de 2008 a un proyecto de recuperación del río por valor de más de 15 millones de euros.
Capital de la lengua
En los últimos años ha cobrado fuerza el proyecto de concentrar buena parte de los esfuerzos de regeneración económica de la ciudad en la industria de la lengua española, un activo que mueve el 16% del PIB de nuestro país. E incluso la Comunidad de Madrid se ha mostrado favorable a tutelar una gran plataforma que trate de atraer hasta Alcalá el mayor número de empresas dedicadas a la producción editorial, pedagógica, turística o tecnológica en torno a la lengua española, aprovechándose precisamente el histórico vínculo de Alcalá con las letras españolas. Pero de momento sólo han existido esfuerzos limitados y dispersos por parte de la Asociación de Empresarios del Henares y la Universidad.
Ocio y negocio
El deterioro de la vida comercial y del ocio ha sido una dorolosa constante en los últimos trece años. La situación ha tomado proporciones graves en el último cuatrienio, coincidiendo con lo más duro de la crisis económica. Y las principales calles y plazas de casco histórico han sido el gran escaparate de este deterioro galopante, mientras florecen los bazares orientales. Ni el Plan de Reactivación del Comercio ni la normativa municipal aprobada para controlar los establecimientos y agilizar las licencias, han ayudado a resucitar un comercio de calidad. Tampoco el respaldo municipal ha permitido, de momento, animar la hostelería y el recreo nocturno, cruciales para proyectar una imagen de ciudad viva y dinámica.
Caza al vándalo
Los ataques al mobiliario público y las prácticas incívicas en la vía pública tuvieron una contundente respuesta hace un año con la aprobación de la ‘superordenanza’ de Convivencia, una normativa municipal que reunió, actualizó y endureció las sanciones. Casi toda la atención se ha puesto en la erradicación de la prostitución callejera, pero el ‘radio de acción’ de la ordenanza es mucho mayor y aún están por ver los resultados de su alcance.
Los auditorios
La construcción de un gran auditorio o pabellón multiusos es uno de los proyectos más recurrentes de los últimos años. El actual Gobierno municipal se ha propuesto consumarlo en esta legislatura, señalando como posible ubicación la zona de La Garena. Los Cuarteles o el viejo Ferial han sido otros de los lugares que han sonado en el pasado para levantar este recinto, un equipamiento que se considera clave para albergar grandes espectáculos y eventos a cubierto. Porque al raso siempre está la opción de la monumental Huerta del Obispo, pendiente de obras de acondicionamiento para convertirla en uno de los mejores auditorios al aire libre de España.
Vertedero vecino
A apenas tres kilómetros de la plaza de Cervantes se levanta un vertedero al aire libre que, para más inri, afea el único espacio natural del término municipal de Alcalá. Construido hace casi tres décadas, el vertedero de los Cerros acaba de ser ampliado para alargar por última vez su vida útil. 2015 es ahora la fecha límite de uso del basurero.
Pero para jubilar esta instalación es preciso antes encontrar una alternativa a la acumulación y el tratamiento de las basuras. La construcción de una planta de plasma en Loeches parece que podría darle el relevo, pero el proyecto está envuelto en una agria polémica política. Sea como fuere, tener un basurero al aire libre a las mismas puertas de la ciudad a estas alturas de siglo es un verdadero despropósito.
La fábrica artística
La red de equipamientos culturales del casco antiguo deberá contar algún día con Sementales. Para este edificio, antiguo convento de Mercedarios Descalzos, se ideó un gran centro cultural que diera cabida, sobre todo, a los jóvenes artistas, con espacios para talleres, salas de ensayos y exposiciones y hasta un pequeño auditorio. Incluso formó parte del programa del PP en las elecciones municipales y regionales de 2007. Pero el proyecto ha quedado aparcado sine die por falta de presupuesto. Sólo la rehabilitación costaría más de 10 millones de euros, según los primeros cálculos.
Sin estación de bus
La construcción de una estación de autobuses es una vieja asignatura pendiente de la ciudad, que en los últimos trece años ha visto cómo cambiaba la adjudicataria del transporte interurbano, así como las líneas de enlace con la capital. Y pese a ser un medio de entrada y salida de la ciudad para miles de personas a diario, sigue sin contar con una cabecera en condiciones. La última propuesta al respecto situaba la estación en el viejo recinto ferial.
Tren, Metro, vías
El PP prometió en la pasada campaña electoral, con el respaldo del Gobierno regional, que el Metro llegará a Alcalá. Aunque no hay plazos ni planes concretos para el suburbano, esta es la única novedad relevante que se ha producido en los últimos años en materia de dotaciones de transporte. Aparcado hasta nunca el enterramiento de las vías, está por ver si se potenciará el Cercanías y si se aumentarán los Civis, pues continúa siendo el medio de transporte público más eficaz para conectarse con la capital.
Pedro P. Hinojos / José L. Enríquez |