“Me siento muy afortunado. Llevaba nueve meses apuntado al paro y creía que no encontraría empleo... hasta que me llamaron”. Jesús Ortega Calabria, alcalaíno de 34 años, se ha convertido en un rara avis al conseguir un trabajo a través del sistema público de empleo (SPE). Según la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal, este organismo solo colocó un 2,4% de los demandantes de empleo en el primer semestre del año.
Que algo falla en las oficinas del antiguo Inem es algo evidente. Uno se apunta por mero formalismo, porque se trata de un requisito indispensable para recibir la prestación por desempleo, pero las esperanzas de conseguir un trabajo a través de este canal son remotas. De los 6,7 millones de colocaciones registradas en España entre enero y junio de este año, el SPE sólo intermedió en 164.901, según Agett. Pero a veces, los milagros ocurren. Y Jesús Ortega es el vivo retrato de ello. “Tenía más esperanzas de que me llamara alguna ETT (Empresa de Trabajo Temporal) que el Inem, pero en los meses que estuve apuntado no me lo hizo ninguna”.
Jesús inició su periplo particular, como toda persona en su misma situación. No sólo recorrió varias ETT´s, también entregó su CV en mano un buen número de empresas. “Prefiero este método al de Internet”, reconoce. Su suerte cambió hace más de un mes, cuando la Asociación de Empresarios del Henares (Aedhe) se puso en contacto con él. “Me dijeron que me habían encontrado a través del Inem”, explica. La patronal, a través de su servicio de intermediación de empleo, disponía de una vacante de comercial para una empresa afincada en Alcalá. La primera entrevista que mantuvo Ortega fue con un responsable de este organismo. Luego, con la propia compañía. Hasta su definitiva selección.
Dos llamadas. Antes de conseguir el trabajo, este alcalaíno había recibido otra llamada, esta vez directamente de su oficina de empleo, para un puesto de comercial. Pero no cuajó. Ahora se encuentra muy satisfecho de haber conseguido, en plena crisis, un puesto de trabajo que le motiva, rodeado de un “equipo de profesionales muy serio y competente, y de moverme en un mercado muy interesante”. Aid&Credit –así se llama su nueva compañía– es una consultoría financiera encargada de asesorar a clientes en todo lo relacionado con entidades financieras: reunificar deudas, solicitud de préstamos, subastas, embargos... Un sector en auge, dadas las apreturas económicas actuales.
“Mi perfil se ajustaba bastante a lo que andaban buscando”. Un comercial con más de diez años de experiencia. Este ingeniero industrial a falta de alguna asignatura, estudiante también de Electrónica, comenzó a trabajar de comercial “durante el verano, mientras estudiaba, para ganar un poco de dinero”. Lo que entonces empezó siendo un ingreso extra se convirtió en una carrera profesional al que llegaría a dedicarse en exclusiva. Trabajó durante años en Mapfre hasta que cambió de empresa. La crisis acabó por jugarle una mala pasada pero afortunadamente ha conseguido incorporarse al mercado laboral antes de lo que creía – “pensaba que no encontraría nada hasta 2011”–. Jesús insiste en su buena fortuna. “Conozco a mucha gente que lleva dos y tres años buscando empleo y el Inem no les ha llamado ni una sola vez”. A él, como al cartero, le llamó dos veces. Y a la segunda fue la vencida. |