Hace poco más de un año el Hercesa se proclamaba campeón invicto de División de Honor B ascendiendo así a la máxima categoría del baloncesto en silla de ruedas. Sin embargo toda esta alegría se convirtió en un auténtica pesadilla. En julio del pasado año, el principal patrocinador de este equipo retiró su financiación obligando al equipo a renunciar a la División de Honor.
Pero la base del Hercesa formada por cinco jugadores decidió luchar por sacarlo adelante. Así comenzaron largas reuniones tanto con el propio club como con el Ayuntamiento de Alcalá en las que no faltaron propuestas. “El club demostró que tenía ganas de escucharnos y de sacar el equipo adelante", afirma Carlos Aguado, el capitán. Por ello, decidieron bajar sus pretensiones económicas porque querían jugar y estaban dispuestos a renunciar a todo lo que hasta el momento habían conseguido.
Contra su pesar, los azules accedieron a inscribirse en Nacional, la categoría más baja, y sufrieron la marcha de muchos de sus hombres, ávidos de un nivel de juego superior. “Nos llevamos un palo muy gordo tras haber ganado todos los partidos y haber ascendido a la máxima categoría", asegura Aguado.
Tras una corta pretemporada, el Hercesa se estrenó el pasado mes de noviembre en Nacional con una victoria ante Safemi. Después, dos derrotas consecutivas mermaron los ánimos de este equipo. Éstos fueron sus únicos fracasos ya que hasta el momento no han vuelto a caer en ninguna ocasión. Unos resultados que no dejan de sorprender ya que el Hercesa, lejos de ser un equipo profesional, está formado por jugadores muy jóvenes. “En septiembre, decidimos replantear la plantilla y empezamos a buscar cantera. También buscamos un entrenador que llevara el equipo como somos nosotros. Que aprendiera de nosotros y nosotros de él", afirma Aguado.
Así, llegó Miguel Vaquero. Con 27 años, el técnico azul debuta como entrenador de baloncesto en silla de ruedas. “He entrenado al baloncesto a pie durante muchos años pero realmente esto es en lo que me he especializado", afirma.
La plantilla, formada por trece jugadores, cuenta con edades y niveles de juego muy variopintos. El más joven, Christopher tiene tan sólo 16 años. “Son buena gente", afirma el técnico azul que asegura estar “muy agusto con el grupo". De momento, el Hercesa tiene opciones para ascender de nuevo pero no por ello se olvida de aquellos que les ayudaron en los momentos más difíciles. “Tenemos que estar muy agradecidos al Ayuntamiento porque el concejal de deportes, Marcelo Isoldi, vino a muchas reuniones. Desde el primer momento nos dijo que nos iba a apoyar y así fue", afirma Aguado. |