Antes de sentarse en los sillones del pleno como concejal socialista de Urbanismo, Vivienda, Comercio, Industria, Turismo, Cultura y Universidad, Juan Manuel Romero (Alcalá la Real, 1949) ocupó los despachos de las discográficas más importantes del país. Director de Márketing en Sony Music o BMG son solo algunas pinceladas de la trayectoria de este ejecutivo que, convertido ahora en político, puede presumir de haber descubierto a uno de los grupos más importantes del panorama musical español en la década de los 80.
Miguel Ríos, Luz Casal, Camarón, Miguel Bosé o Pedro Guerra son solo algunos de los artistas con los que ha trabajado a lo largo de su carrera, pero si tiene que destacar su mayor logro dentro de este sector, señala directamente a Mecano. Un grupo por el que, a finales de los 70 no apostaba nadie, y que él consiguió introducir en el mercado musical. Un mercado en el que, asegura, jamás pensó que acabaría trabajando.
Licenciado en Empresariales y especializado en Márketing, una oferta inesperada de la empresa para la que trabajaba, Philips, cambió su futuro profesional con tan solo 27 años. Así, de jefe de productos en la división de Medicina Humana pasó, “contra todo pronóstico”, a la dirección comercial de la compañía Polydor, y poco tiempo tuvo que transcurrir para demostrar que la música era lo suyo. Ahora, sentado en el blanco sillón de su salón, son muchos los recuerdos que pasan por su cabeza, pero hay uno sobre sus comienzos que pronto destaca y que dio paso a todo lo que después vendría. Un hito musical que caló hondo en toda una generación y que llegó a España de su mano: la banda sonora de Fiebre del Sábado Noche.
“Es lo que pasa por estar el sitio adecuado en el momento justo”, indica. Y es que nada más llegar el LP a su compañía, Juan Manuel, máximo responsable de Márketing, no dudó en lanzarlo al mercado. El resto, “vino solo”. “Poco después llegó la banda sonora de Grease y los discos salían como pan caliente. Lo único que hizo fue aumentar el impacto y me convirtió en un tipo de la industria musical con cierto pedigree”, bromea.
Convencer a Miguel Ríos para que grabara Santa Lucía, publicar La Leyenda del Tiempo de Camarón o grabar el primer single de Luz Casal (El Ascensor) le dieron paso directo a CBS, lo que hoy en día en Sony Music. Y allí, también como director general de Márketing, grabó con Serrat, Julio Iglesias, Niña Pastori, Miguel Bosé... “Si tengo que destacar algo en esta etapa sería Mecano. Su primer LP llegó a mis manos porque nadie se atrevía a apostar por él. Yo fui el loco que lo hice”. Y el resultado fueron miles de copias vendidas con un single, Hoy no me puedo levantar, “en el que nadie creyó”. “Había algo en el disco, una frescura en las letras que me convenció”, dice. Y a pesar de que a día de hoy no sabe explicar aún cuál es el secreto que debe tener una canción para que funcione, lo cierto es que sus decisiones fueron de lo más acertadas.
“Con Joaquín Sabina también ocurrió algo muy peculiar. Estuve durante varios meses yendo a La Mandrágora a escucharle tocar, cuando todavía era un joven hippie recién llegado de Londres, y al final le convencimos para grabar su primer disco”. Años más tarde, BMG Ariola sería su última parada antes de dejar el sector musical para dedicarse a una pasión por la que siempre se sintió atraído: la política.
Antes de sentarse en los sillones del pleno como concejal socialista de Urbanismo, Vivienda, Comercio, Industria, Turismo, Cultura y Universidad, Juan Manuel Romero (Alcalá la Real, 1949) ocupó los despachos de las discográficas más importantes del país. Director de Márketing en Sony Music o BMG son solo algunas pinceladas de la trayectoria de este ejecutivo que, convertido ahora en político, puede presumir de haber descubierto a uno de los grupos más importantes del panorama musical español en la década de los 80.
Miguel Ríos, Luz Casal, Camarón, Miguel Bosé o Pedro Guerra son solo algunos de los artistas con los que ha trabajado a lo largo de su carrera, pero si tiene que destacar su mayor logro dentro de este sector, señala directamente a Mecano. Un grupo por el que, a finales de los 70 no apostaba nadie, y que él consiguió introducir en el mercado musical. Un mercado en el que, asegura, jamás pensó que acabaría trabajando.
Licenciado en Empresariales y especializado en Márketing, una oferta inesperada de la empresa para la que trabajaba, Philips, cambió su futuro profesional con tan solo 27 años. Así, de jefe de productos en la división de Medicina Humana pasó, "contra todo pronóstico", a la dirección comercial de la compañía Polydor, y poco tiempo tuvo que transcurrir para demostrar que la música era lo suyo. Ahora, sentado en el blanco sillón de su salón, son muchos los recuerdos que pasan por su cabeza, pero hay uno sobre sus comienzos que pronto destaca y que dio paso a todo lo que después vendría. Un hito musical que caló hondo en toda una generación y que llegó a España de su mano: la banda sonora de Fiebre del Sábado Noche.
"Es lo que pasa por estar el sitio adecuado en el momento justo", indica. Y es que nada más llegar el LP a su compañía, Juan Manuel, máximo responsable de Márketing, no dudó en lanzarlo al mercado. El resto, "vino solo". "Poco después llegó la banda sonora de Grease y los discos salían como pan caliente. Lo único que hizo fue aumentar el impacto y me convirtió en un tipo de la industria musical con cierto pedigree", bromea.
Convencer a Miguel Ríos para que grabara Santa Lucía, publicar La Leyenda del Tiempo de Camarón o grabar el primer single de Luz Casal (El Ascensor) le dieron paso directo a CBS, lo que hoy en día en Sony Music. Y allí, también como director general de Márketing, grabó con Serrat, Julio Iglesias, Niña Pastori, Miguel Bosé... "Si tengo que destacar algo en esta etapa sería Mecano. Su primer LP llegó a mis manos porque nadie se atrevía a apostar por él. Yo fui el loco que lo hice". Y el resultado fueron miles de copias vendidas con un single, Hoy no me puedo levantar, "en el que nadie creyó". "Había algo en el disco, una frescura en las letras que me convenció", dice. Y a pesar de que a día de hoy no sabe explicar aún cuál es el secreto que debe tener una canción para que funcione, lo cierto es que sus decisiones fueron de lo más acertadas.
"Con Joaquín Sabina también ocurrió algo muy peculiar. Estuve durante varios meses yendo a La Mandrágora a escucharle tocar, cuando todavía era un joven hippie recién llegado de Londres, y al final le convencimos para grabar su primer disco". Años más tarde, BMG Ariola sería su última parada antes de dejar el sector musical para dedicarse a una pasión por la que siempre se sintió atraído: la política.
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