Quiere impedir a toda costa que los alumnos del colegio privado que regenta esta comunidad religiosa se contagien de la lujuria que, según denuncian, ‘destilará’ un bar especial de copas que aún no ha abierto sus puertas.
El local está situado a unos 200 metros de la Evangelical Christian Academy (ECA), a las afueras de Camarma. Hasta hace unos pocos meses, el establecimiento albergaba un conocido restaurante del municipio denominado Mar rojo. Scott Musser, uno de los misioneros responsables del centro educativo, contó a diario de alcalá las supuestas razones de este radical cambio de actividad: “el dueño se vio obligado a cerrar por culpa de la crisis económica. Después, durante el verano, nos enteramos de que ese mismo propietario había decidido reabrirlo transformando su negocio en un local de intercambio de parejas”.
“Estamos muy preocupados porque el horario de funcionamiento previsto de este establecimiento es a partir de las cinco de la tarde. A esa hora todavía tenemos a niños y jóvenes en el colegio, que vienen para hacer actividades extraescolares. Además, la parada de autobús que utilizan muchos de nuestros alumnos está justamente al lado del futuro club de alterne”, aseguró el misionero.
Rezan a las puertas Musser y otros miembros de la comunidad evangélica de Camarma llevan varias semanas luchando para evitar la apertura del establecimiento. Para ello, han pedido ayuda a los profesores, los padres de los alumnos del colegio ECA, y hasta a los propios estudiantes del centro. Según una vecina próxima al antiguo Mar Rojo y al centro educativo, algunas tardes se ha podido ver a varios chavales rezando a las puertas de un lugar que, a ojos de los evangélicos, será, sin duda, un templo del pecado.
El guante de la movilización vecinal lo ha recogido el Grupo Independiente de Camarma (GIC), que cuenta con tres concejales en el Ayuntamiento. El pasado 10 de septiembre, su portavoz, José María Fresno, envió una carta a la alcaldesa, Consuelo Mendieta, en la que le comunicaba las quejas recibidas por varios habitantes de la localidad. En la misiva se afirma que los trabajadores que operan en la reforma del local dicen que se trata de “ ‘un lugar para intercambio de sexo’ y concretamente un prostíbulo”.
En su carta a la alcaldesa, José María Fresno advierte que, en caso de abrir finalmente sus puertas, “un local de estas características degradará enormemente la zona y los alrededores” Y sugiere a la primera edil que “ponga a trabajar a los servicios jurídicos del Ayuntamiento y a los técnicos municipales para conseguir que, si se trata de un prostíbulo, no se instale en un lugar tan céntrico y con tanto movimiento social”.
El equipo de Gobierno del Consistorio de Camarma se ha limitado, por el momento, a contestar por escrito al GIC informándole de las gestiones municipales sobre el antiguo restaurante Mar Rojo. Por lo demás, todo es silencio al respecto. diario de alcalá ha intentado, sin éxito, ponerse en contacto con la alcaldesa para conocer su opinión sobre un lugar que los evangélicos y algunos vecinos consideran ya, antes de abrirse, un paraíso para los lujuriosos. |