Sacarle de su estudio es más difícil de lo que parece, pero si el premio puede ayudar a pagarlo, Sergio del Amo no duda en presentarse a los concursos de pintura que se proclaman para alzarse con el primer premio. Y este año son ya 12 los trofeos que reconocen su arte. El último lo ha conseguido en el IX Certamen Internacional de Pintura Rápida al Aire Libre organizado por la Sala Margarita Xirgú. No obstante, para este guadalajareño de 29 años, los premios son “meros accidentes en los que se tienen que dar muchas casualidades y que desde luego no te hacen mejor pintor”. Y quizá sea un razonamiento acertado, pero lo cierto es que los diplomas continúan llegando a sus manos y, en este caso, fue el escenario del Hospitalillo de Antezana el que le ayudó a conseguirlo. Un lugar que le atrajo sin más explicación y que retrató in situ en unas pocas horas. - El estudio es para ti... - Mi casa, mi cueva, el refugio del guerreo, la fábrica de sueños, la cocina a fuego lento. - ¿Qué pinta un artista en tiempos de crisis? - Pintas lo que vives. Sigo respirando haya crisis o no. Las peores crisis son las existenciales, donde se entrecorta la respiración y se evaporan las ganas de pintar. - ¿Cuál sería el retrato de la actualidad en la que vivimos? - Las pequeñas cosas son el retrato más realista de cualquier época, lo que vivimos día a día. La contemplación y las sensaciones vividas son atemporales, y en nuestros días están presentes. - Si pudieras elegir, ¿en qué época te hubiera gustado pintar? - Prefiero no elegir. Esta época es buena, al redil de una crisis ética y estética, pero es en la que vivo y sin lugar a dudas la mejor. - ¿La locura de Van Gogh sigue dando mala fama a los artistas? - Somos humanos con todas las virtudes de esta especie, somos sensibles, malhumorados, raros, impredecibles, en ocasiones locos, pero como todos los humanos. Además, gastamos vida pintando. - Un lugar tan bello que no se pueda plasmar en un cuadro. - Hay muchos lugares bellos, no hace falta salir de Alcalá para subliminarse con lugares bellos, pero más que lugares, hay sensaciones que pintarlas llega a convertirse en meras utopías. ¿Cómo se pinta una caricia? - Un arte que no se aprecia. - Todo arte que no deje huella física y que su recuerdo sea efímero y magnificado creo que no se llega a apreciar o valorar, como la música en directo, un lance de un torero... - ¿Recuerdas tu primer cuadro? - Supongo que lo habrá tirado mi padre a la basura. - ¿Cuál te gustaría que fuera el último? - Tuve varios que llegué a pensar que eran los últimos y donde el tiempo me ganaba la batalla, así que ahora, sueño con que el último pueda ser el retrato una anciana, que todavía no conozco, junto a un anciano pintor.
Por Laura Arribas. |