“Cuando conocí a Marcelino no teníamos carné, pero sí ideas”. Con respiración entrecortada y emoción contenida, Magdaleno García, histórico líder sindical complutense de CC.OO., recordaba al líder y fundador del sindicato que falleció el pasado 29 de octubre a los 92 años de edad. Ambos se conocieron en la década de los sesenta, cuando el movimiento obrero se gestaba en la clandestinidad. Y su amistad permanecería hasta el final, tal y como demuestran las imágenes de archivo y las visitas de Camacho a Alcalá. “Marcelino no sólo ha sido un líder del movimiento obrero español, también universal”, sentencia García.
Su muerte, curiosamente, coincidió con el primer dato positivo que arrojaba la EPA (Encuesta de Población Activa) desde que estallara la crisis (una reducción del desempleo en más de 90.000 personas). De haberlo conocido, Marcelino Camacho (Osma-La Rasa, Soria, 1918), lo habría celebrado. “Fue un hombre responsable, serio, honrado. Siempre dijo que para defender a la clase trabajadora, con o sin corbata, había que hacerlo con dignidad y honradez, porque él no aceptaba la frase de ‘me engañan en el salario pero no en el trabajo. Porque quien dice eso, afirmaba, se estaba rindiendo”.
El pasado viernes, Magdaleno García se sumó al acto de homenaje organizado en todas las sedes de CC.OO. De hecho, la delegación todavía luce el crespón negro junto al cartel de su fotografía. Desde que se conociera su fallecimiento (anunciado días antes en varios medios de comunicación por encontrarse muy enfermo), García no pudo sino recordar todos los episodios vividos junto a él y su esposa, Josefina.
“Le conocí entre el 66 ó 67. Para una persona como yo, un campesino que llegaba a Madrid, era todo un orgullo”, rememora. Fue en la capital cuando Magdaleno empezó a formar parte de ese movimiento obrero incipiente. “Asistía actos en la clandestinidad, y sus consejos siempre los tendré presente. De hecho, si cogemos su mensaje, creo que el movimiento obrero iría mucho mejor”, opina el que también fuera líder de CC.OO. en Alcalá.
Álvarez todavía guarda en la memoria aquella década (la del sesenta), cuando los trabajadores de Pegaso y Perkins caminaban juntos por la calle de Arturo Soria, reivindicando más derechos sociales para los trabajadores. “Eran momentos muy difíciles”, reconoce García.
Recomendado por Camacho, Magdaleno viajó hasta la URSS. Entonces el sindicato y el comunismo eran todo uno. “En Moscú la gente conocía a Camacho”, asegura Magdaleno. Encarcelado en numerosas ocasiones (primero durante la guerra civil, apoyando al bando republicano; después durante la posguerra y por último en 1967, cuando permaneció nueve años en la cárcel de Carabanchel y del que salió indultado tras el famoso Proceso 1001, en el que la dictadura juzgó a los principales dirigentes de CC.OO. en 1973), En aquella época se haría famosa la frase de ‘ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar’.
El sindicalista complutense recuerda muchas anécdotas que perfilan no sólo a la persona, también al líder. “Siendo Cuevas presidente de la CEOE, y después de unas negociaciones con Camacho, alguien advirtió de que el acuerdo no estaba firmado por el sindicalista. Cuevas contestó que si Marcelino había dado su palabra, con eso bastaba”.
El pasado fin de semana, cientos de miles de personas se acercaron a la calle Alcalá para darle el último adiós, antes de ser enterrado en el cementerio civil de La Almudena. Al acto acudieron, además del actual secretario de CC.OO., Ignacio Toxo, la mujer de Camacho, Josefina, sus hijos, miembros de UGT, el ex presidente del Tribunal Constitucional, Manuel Jiménez de Parga, los Reyes, los Príncipes de Asturias, el presidente del Gobierno, miembros del Ejecutivo central y regional. Magdaleno García confía en que su vida y lucha sirva de ejemplo para las generaciones venideras. “Así es como le gustaría ser recordado, como un ejemplo”. |