“Mayosy es un proyecto que nació de la necesidad de supervivencia”, afirma María Román Folgado (1967), zamorana de origen pero afincada en Alcalá de Henares desde hace 23 años. Su historia profesional es la de una empresaria hecha a sí misma. Trabajadora de la limpieza y asalariada, acabó montando su propia compañía, y hoy emplea a cerca de 70 personas.
De autónoma a directiva Cuando María Román echa la vista atrás, se sorprende del viraje que tomó su vida cuando, en julio de 1994, dejó de ser autónoma para lanzarse a la aventura del emprendimiento. “Tuve un problema de salud a raíz de un accidente de tráfico, y el médico me advirtió de que debía cambiar de oficio”. Lo que en principio tomó la apariencia de un problema, Román logró darle la vuelta y transformarlo en una oportunidad, no sólo para sobrevivir, sino sobre todo para progresar. Con cuatro hijas en casa, la única salida era mirar hacia adelante.
Cronometraje “Los inicios fueron muy duros. Al principio me cronometraba para organizarme. Mayosy fue una regla de tres”, comenta. Sin estudios superiores –“no terminé 3o de BUP pero luego hice cursos de atención al cliente, gestión de equipos, y en 2005 un Máster en Inteligencia Emocional”–, se empapó de la filosofía empresarial. Poco a poco, con mucho esfuerzo y ajustando números, contrató a Alberto Caballero para que llevara la contabilidad de la empresa. “Fue un alivio porque a partir de ahí pude dedicarle más tiempo a la gestión de la compañía”.
María Román se siente orgullosa de lo que ha conseguido, de la fidelidad de sus trabajadores y de ser considerada “como una compañera más”. Acumula anécdotas de sus inicios. “Mi antiguo gestor me dijo que en lugar de montar una empresa debería crear una ONG”, cuenta. “Vino un hombre para pedirme trabajo. Le contraté y antes de que empezara, le di cinco mil pesetas”.
Limpieza de la R-2. En la actualidad, la plantilla de Mayosy está compuesta, fundamentalmente, por mujeres (sólo 6 son hombres), y entre sus clientes (el 70% de la cartera la conforman empresas, el resto, comunidades de vecinos), figura el servicio de limpieza de la Radial 2. “Fue el proyecto más importante que realizamos. Todo el equipo se involucró muchísimo, y desde entonces conservamos la gestión”.
Román cree que las claves de su negocio radican en la honradez y la transparencia, y no renuncia a la responsabilidad social de la empresa. “Jamás pensé en convertirme en empresaria, pero es bonito ver crecer a la gente que ha estado contigo desde el principio y de cómo puedes generar riqueza”.
Aunque la crisis está haciendo estragos, esta empresaria tiene un sueño: crear una fundación para personas necesitadas. Pero ésa es otra historia. De momento, hay que seguir adelante. |