Es un terreno desconocido para muchos, pero lo cierto es que la ciudad aún conserva muchas de las señales esotéricas de los lugares en los que se practicó la magia principalmente durante la Edad Media. Casas encantadas, brujas sometidas a procesos inquisitoriales y prácticas de alquimia son solo algunos de los ritos que se practicaban, y así lo expone Gonzalo Gómez García (Madrid, 1975) en su ensayo Alcalá mágica y heterodoxa, donde se recogen casi tres mil años de historia mágica en ocho capítulos repletos de ocultismo. Licenciado en ADE, en la actualidad compagina el desarrollo del Doctorado en Historia Moderna con su trabajo en el sector financiero y la docencia e investigación. Su afición, la historia y la literatura, quedan reflejadas en este libro que guarda secretos nunca antes revelados.
–En su libro hace una investigación sobre los temas mágicos y místicos que han ocupado la ciudad en el pasado. ¿Podemos imaginar una Alcalá llena de brujas? – Sí, las ha habido. Es curioso porque nos hablan de brujas en Toledo o en Navarra y nos lo creemos, pero que las haya habido en Alcalá nos cuesta más. Pues sí, además en el Archivo Histórico Nacional están documentados los procesos de inquisición que se hacían a las brujas en el Palacio Arzobispal, donde se las interrogaba y se tomaba acta. No es que formasen grupos o aquelarres en la ciudad pero sí es cierto que vivían. Llama la atención que una ciudad en la que se nos ha metido por las orejas y por los ojos que es santa, la ciudad de Dios, los conventos…, resulta que había un montón de procesos inquisitoriales a brujas y a hechiceros. –¿Cuándo se empiezan a referenciar las prácticas de magia en Alcalá? –En el primer capítulo lo que se narra es que la ermita del Val no es solo una ermita sino que está indicando un camino iniciático que es la subida al Ecce Homo por medio de siete ermitas pasando por una cueva esotérica, y eso nos lleva a darnos cuenta de que antes de que los romanos estuvieran en Alcalá ya los celtíberos consideraban el Ecce Homo como un lugar santo y la cueva se utilizaba para dar un culto ancestral a la madre naturaleza. Eso lo convierte en un lugar esotérico. –Esa es una de las rutas mágicas, pero en total usted establece ocho en la ciudad, ¿tanto era el movimiento esotérico que había? –Hay un lugar cristiano por antonomasia que es la cripta de los Santos Niños, pero también es un lugar esotérico. A eso le siguen la magia de judíos y moriscos, la alquimia practicada por el arzobispo Carrillo y los primeros defensores del erasmismo que curiosamente se dieron cita en Alcalá, santos de lo más llamativos como María de Orozco, y las construcciones alrededor del ocultismo... –¿Y de eso quedan señales en la actualidad? –Sí. Podemos verlo en la cúpula del hotel Laredo, una cúpula que se reconstruyó sobre un castillo templario; en la fachada de la Universidad Cisneriana, construida con la proporción áurea; la cárcel arzobispal donde se retenía a los procesados inquisitoriales; la antigua forma de la ciudad, que marca la estrella de David... En cuanto a los lugares encantados, son muchos los conventos y colegios mayores en los que hay apariciones , como el que fuera el hospital militar o el teatro de La Galera. –De las tres culturas que convivían en la ciudad (cristiana, musulmana y judía), ¿qué rito le ha llamado más la atención? –La parte judía y la Cábala ya que la judería de Alcalá fue una de las primeras en tener el libro del Zohar, un escrito sobre misticismo unido al esoterismo judío. Me llamó mucho la atención que los moriscos y musulmanes utilizaban la magia como algo muy cotidiano en la ciudad.
La cita: Gonzalo Gómez García dará este sábado 14 a las 12 horas una charla en el Círculo de Contribuyentes. Entrada libre y gratuita.
Laura Arribas.
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